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NEOCHAMANISMO Y EL MOVIMIENTO MÍSTICO MODERNO

Joan B. Townsend
Las formas de ponerse personalmente en contacto con una realidad alternativa o mundo "sobrenatural" han constituido una parte importante de la cultura humana a lo largo de la historia. El chamán, individuo que goza de una relación especial con un grupo de ayudantes espirituales, ha jugado un papel significativo en este contacto personal, a pesar de que el chamanismo ha existido paralelamente a las creencias sobre e otro mundo. Sobreviviendo en pequeñas sociedades dispersas por el mundo, pero en áreas donde se han desarrollado civilizaciones, los chamanes han sido substituidos por sacerdotes que representan prácticas religiosas más organizadas, encaminadas a resolver problemas de la sociedad. No obstante, el chamanismo y otras creencias semejantes han sobrevivido tras distintos semblantes en las civilizaciones antiguas e incluso en el seno de la civilización occidental.

A lo largo de los siglos que van del trece al dieciocho, se practicaba en Occidente una "brujería" positiva, que incluía actividades de estilo chamánico para el bien de la comunidad, como la curación física, psicológica y la adivinación. Más recientemente, espiritistas y videntes han perpetuado parte de dicho sistema. Actualmente hay un resurgimiento importante, en la sociedad occidental de las formas más tradicionales del chamanismo.

Este resurgimiento tiene lugar primordialmente en un pequeño pero importante segmento de la población que experimenta una nueva espiritualidad caracterizada por su interés en sistemas religiosos no occidentales. Y resulta especialmente significativo este interés por cuanto incluye gente educada, de clase media alta, personas que ocupan posiciones desde las que pueden influir, a su vez, sobre las ideas y tendencias de su sociedad. En dicho grupo se están redefiniendo y modelando distintos sistemas de creencias que cobran apariencia de un nuevo movimiento místico.

El neochamanismo ejerce una gran influencia en este movimiento en cuestión. Combina aspectos específicos del chamanismo tradicional, procedente de diversas sociedades alrededor del mundo, con un nuevo complejo de prácticas y creencias. Desde 1983 he estado trabajando con neochamanes, psíquicos, espiritistas, curanderos y otras personas que aspiran a la trascendencia. También he asistido a diversos grupos en los cuales se imparten enseñanzas y se perpetúan dichos sistemas. En este capítulo me ocuparé primordialmente de los que están vinculados de un modo directo con el neochamanismo. En algunos casos incluiré también a videntes y espiritistas. Quiero subrayar que los parámetros del nuevo movimiento místico emergente son más amplios de lo que el sólo uso del término neochamanismo indica.

Orígenes del neochamanismo
Los períodos de euforia religiosa no son desconocidos en la historia del mundo occidental. Sin embargo, este último movimiento parece insólito y distinto de otros anteriores, como el primer gran despertar que se produjo a partir de 1740, y el segundo gran despertar acaecido en 1790 y en los Estados Unidos, puesto que combina sistemas de creencias distintas y está siendo impulsado por un conjunto de individuos que comparten un sistema de comunicación sin precedentes. A pesar de que este nuevo movimiento místico ha germinado a partir de las semillas del siglo diecinueve y de anteriores resurgimientos espirituales, debe su definición inicial al movimiento hippie y a otros de semejante índole, que comenzaron en la década de los sesenta y se desarrollaron siguiendo vías paralelas durante los años setenta.

Estas tendencias se caracterizaron por la búsqueda de un nuevo significado en la vida, que comenzó a expresarse mediante un sentimiento de hermandad entre la gente, un movimiento de "retorno a la tierra", la valoración de estilos d vida simple y “natural", y ciertas preocupaciones conservacionistas. Significativamente, se ha despertado un gran interés en las teologías no ortodoxas, especialmente filosofías espiritualistas, místicas y orientales, así como en la cultura indígena americana, incluido el chamanismo.

Se hizo hincapié en la participación personal e individual en el misticismo religioso y en el contacto directo con lo trascendente, en lugar de limitarse al papel de mero observador, en ritos oficiados por funcionarios eclesiásticos. En la década de los setenta surgió el movimiento de potencial humano de orientación psicológica, que hacía hincapié en el poder de cada individuo para sacarle más provecho a la vida. Proliferaron los talleres donde se enseñaban dichas técnicas y su filosofía de autodesarrollo. El mayor interés se despertó entre gentes de formación avanzada.

Los antropólogos que han recogido información de muchos pueblos indígenas de todo el mundo, incluidos los indios y los esquimales (llamados inuit en Canadá), cuando les ha sido posible han descrito el chamanismo y otros rituales; no obstante, la investigación sobre el chamanismo y la religión ha perdido popularidad con el transcurso del tiempo, en favor de estudios sobre otros aspectos culturales. Los estudios chamánicos, en general, han quedado relegados a publicaciones relativamente desconocidas, y la mayor parte del público tiene escasa idea del enorme contenido de dicho material. Algunos de estos estudios han sido "descubiertos" durante el crecimiento del neochamanismo en los años setenta.

En la década de los sesenta, algunos antropólogos iniciaron un nuevo trabajo con chamanes indígenas que habían conservado sus sistemas tradicionales. Su forma de investigar difería de la de sus predecesores, en cuanto a que estaban dispuestos a convertirse en aprendices y asimilar de primera mano los sistemas chamánicos. Los trabajos de Michael Harner con los chamanes sudamericanos y los de Peter Furst y Barbara Myerhoff sobre el chamanismo huichol en el norte de México han jugado un papel particularmente importante en el desarrollo del neochamanismo en Occidente.

Uno de los acontecimientos más significativos, en el veloz crecimiento de interés por el chamanismo, fue la publicación en 1969 de la tesis doctoral sobre antropología de Carlos Castaneda, seguida de varios libros del mismo autor, en los que describe su aprendizaje junto al chamán-hechicero yaqui llamado don Juan, en el norte de México. Así pues, a principios de la década de los setenta, la escena estaba lista para el crecimiento del neochamanismo.

Chamanes, psíquicos y espiritistas
Un chamán es un individuo muy especial, con extraordinarias habilidades específicas. Pueden ser hombres o mujeres, y algunos de los más poderosos son mujeres, en especial después de la menopausia. En mis descripciones utilizo el pronombre masculino por pura comodidad. Existen ciertas características específicas que separan al chamanismo de otras actividades religiosas, características que se desenvuelven alrededor de la persona del chamán, individuo inspirado que mantiene un contacto íntimo con el mundo espiritual. No todos los oficiantes de ceremonias que practican ritos religiosos en las sociedades indígenas son chamanes, e incluso cabe la posibilidad de que en una determinada sociedad no exista chamán alguno. Hasta en las sociedades que disponen de un chamán, puede que éste no participe en las ceremonias religiosas, o que no sea el dirigente principal de las mismas.

Evidentemente, lo fundamental del chamanismo es el acceso a una realidad alternativa, distinta a la realidad cotidiana en la que todos funcionamos. El chamán es capaz de penetrar en dicha realidad a voluntad, y lo que ocurra en la misma como consecuencia de su intercesión puede afectar, a posteriori, directamente la realidad ordinaria.

En su contacto con la realidad alternativa, el chamán dispone de cierto número de ayudantes espirituales, humanos, animales y otras "entidades", que le prestan directamente ayuda en las curaciones, adivinaciones, en el hallazgo de al. Más perdidas, en la asistencia a los difuntos para facilitarles el camino al reino de los muertos, en la protección de sus con ciudadanos y otras actividades diversas. El chamán es capaz de viajar a la realidad alternativa y establecer allí contacto con otros entes para provecho de su sociedad y para el suyo propio, teniendo en cuenta que es de especial importancia el que después recuerde dichas experiencias. Por tanto, es evidente que forma parte integral de su comunidad. (1)

Un aspecto importante del chamanismo -que lo diferencia de algunos tipos de "trance profundo" de los médiums y de los estados de posesión del "vudú"- es el hecho de que el chamán, salvo muy raras excepciones, controla siempre la situación. Determina si debe trasladarse a la realidad alternativa, cuándo hacerlo y cuándo regresar. Generalmente los espíritus no "se apoderan de él" por completo, a pesar de que durante el trance chamánico puede que algún espíritu hable ocasionalmente a través de él. Además, cuando actúa como curandero, puede que funcione simultáneamente en ambas realidades, eliminando el objeto responsable de la enfermedad en la realidad alternativa y cuidando del paciente en la realidad cotidiana.

En gran parte, los neochamanes, los videntes, los espiritistas y los curanderos (tanto hombres como mujeres), practican las mismas actividades y comparten las mismas creencias. Los videntes son personas que utilizan habilidades distintas a las de los cinco sentidos, como por ejemplo la telepatía y la clarividencia, sin creer necesariamente en nada en particular como fuente de sus habilidades. Los espiritistas suelen ser médiums, pero también creen en su capacidad para comunicarse con los muertos y otros espíritus, y para que éstos les presten ayuda. La curación de problemas físicos o psicológicos puede ser llevada a cabo tanto por videntes como por espiritistas.

Al igual que los chamanes, los psíquicos y los espiritistas también hacen hincapié en la existencia de una realidad alternativa. El individuo puede trasladarse a dicha realidad para ponerse en contacto con maestros y guías, que pueden o no haber vivido en esta realidad. Los "guías" y "ayudantes espirituales" acompañan a la persona para ayudarla y protegerla, tanto en la realidad ordinaria como en la alternativa. También se recurre a la realidad alternativa para efectuar una curación. El curandero puede funcionar simultáneamente en ambas realidades, recibiendo orientación de sus espíritus ayudantes, al tiempo que cuida del enfermo en esta realidad.

El control de la entrada y salida de la realidad alternativa, así como el recuerdo de lo ocurrido en la misma, es algo que comparten los chamanes, los videntes y los espiritistas. Por lo general, la persona conserva el control de la situación. Decide si entrar o no en la realidad alternativa, y cuándo entrar y salir de la misma. No existe consenso en cuanto a equiparar los médiums con los chamanes o neochamanes, porque los primeros no siempre recuerdan lo ocurrido durante su trance profundo. No obstante, por lo menos algunos médiums, durante un trance profundo, son capaces de emprender viajes de estilo chamánico a la realidad alternativa, con la ayuda de sus guías, y recordar lo que haya podido tener lugar en la misma.

Los chamanes, los psíquicos y los espiritistas tienen a sus ayudantes espirituales a su alrededor prácticamente en todo momento y pueden acudir a ellos a voluntad, incluso en la realidad ordinaria. Si deseamos hacer distinciones entre estos especialistas místicos, podemos decir que en la realidad alternativa, el chamán tiende a acudir a los espíritus, mientras que en el caso de los psíquicos y los espiritistas, los espíritus suelen acudir a ellos. Claramente, la línea que separa a los chamanes tradicionales y neochamanes contemporáneos por una parte, de los videntes y espiritistas por otra, es sumamente sutil, por lo que resulta peligroso establecer una distinción rigurosa entre "chamán" y "no chamán". 

El neochamanismo y el movimiento místico
El chamán forma parte integral de su sociedad, pero Achterberg, entre otros, sugiere que el vidente, el espiritista y, por extensión, el neochamán, son individuos marginales. (2) Es cierto que ninguno de estos especialistas místicos se ajusta a la ideología "científica y materialista" supuestamente dominante en la sociedad norteamericana contemporánea. La sociedad del chamán tradicional es pequeña y homogénea, mientras que la norteamericana contemporánea es grande y heterogénea, con numerosos subgrupos. En dicho contexto, los componentes del movimiento místico representan un grupo aparte de suma importancia. Mantienen y refuerzan sus creencias a través de una red de contactos. En el contexto del movimiento en su conjunto, los neochamanes, los videntes y los espiritistas están definitivamente integrados, son reconocibles y juegan un papel fundamental en el mantenimiento y continuación del mismo.

En las pequeñas sociedades "chamánicas" tradicionales suelen ser pocos los que aspiran a convertirse en chamán, y todavía menos los que lo consiguen. Los chamanes reciben una formación rigurosa y prolongada. En el conjunto de la sociedad occidental, los neochamanes y demás místicos suponen también un número relativamente reducido. No obstante, prácticamente todos los componentes del movimiento neochamánico intentan alcanzar un estado de trascendencia, buscan tratar directamente con maestros espirituales y con animales de poder, y prestar ayuda e impartir curaciones a los miembros del movimiento, a la sociedad y al mundo en general. En este sentido, el neochamanismo moderno difiere considerablemente del chamanismo tradicional.

Muchos neochamanes son individuos en busca de trascendencia, que no suelen afiliarse a organizaciones duraderas o claramente definidas, como las iglesias o los grupos de "culto". En realidad, sus "grupos" no son más que pequeñas aglomeraciones de gente que se reúne en talleres y asambleas locales. Estos grupos, raramente dotados de una estructura social, son amorfos y relativamente de poca duración. La gente participa con frecuencia en varios grupos de este género simultáneamente, en uno de los cuales puede que se haga hincapié en el neochamanismo, en otro en la curación, en otro en el desarrollo psíquico y en otro en sesiones espiritistas.

Puede que sea más comprensible pensar en dichas asociaciones como redes vinculadoras superpuestas, que se extienden por Norteamérica y Europa. Estos "buscadores" desarrollan sus sistemas de creencias muy individualizados, basándose en sus eclécticas experiencias, y acostumbran a conservarlos durante mucho tiempo, probablemente la vida entera.

Al igual que los hippies y otros precursores del neochamanismo, la gente que se siente atraída hacia las asociaciones neochamánicas suele estar decepcionada con las religiones tradicionales, y a menudo con buena parte de la sociedad occidental. A pesar de que no acostumbran a afiliarse a ninguna religión organizada, a nivel personal cultivan una búsqueda intensa de espiritualidad, significado y trascendencia. Intentan hallar nuevos métodos de organizar sus vidas de un modo más satisfactorio, y esperan encontrar un mayor significado en el sentido religioso y filosófico. Siguen siendo "religiosos" en el sentido amplio de la palabra sin dejar de creer en una especie de ser sobrenatural tipo Dios o Conciencia.

Cuando asistí a unos talleres neochamánicos, les pedí a los participantes que rellenaran unos cuestionarios relacionados con sus creencias y su relación con el neochamanismo y con el movimiento místico. Las respuestas revelaron lo importante que es la búsqueda para los participantes. (3) No se trata de un simple pasatiempo ni de una mera diversión para ricos aburridos. En el neochamanismo sienten que han hallado orientación.

Por ejemplo, un psicoanalista varón de sesenta y ocho años lo resumió diciendo: "He emprendido un viaje espiritual, que proseguiré el resto de mi vida". Otros, como una profesora de ciencias de enseñanza media de cincuenta y dos años, fueron más explícitos:

Parece que la pérdida de su fértil tradición por parte de las religiones organizadas, así como su incapacidad para tratar los problemas de una compleja sociedad moderna, ha impulsado a mucha gente a buscar otras "verdades". El movimiento femenino ha aumentado el concientización tanto entre los hombres como entre las mujeres, convirtiendo las doctrinas "en conserva" en inaceptables en á - mejor de los casos, y dotando a la gente de la necesaria seguridad en sí misma para buscar su propio camino.

Algunos expresaron su creencia en "una conciencia colectiva y la fraternidad de los seres humanos". Por ejemplo, una quiropráctica de treinta y dos años que asistía a una reunión neochamánica, observó:

No tengo creencias religiosas, a excepción de que cualquier camino que conduzca a la iluminación me parece válido. Lo que cuenta es la espiritualidad, no la religión. Además, creo que si una persona tiene conocimientos y poder, debe utilizarlos para ayudar, enseñar, orientar y proporcionar placer a los demás... El chamanismo facilita una orientación práctica para el uso del poder espiritual.

El neochamanismo y otros sistemas espirituales encaminados a la trascendencia y la curación, como los de los videntes y los espiritistas, parecen satisfacer las necesidades de quienes buscan un sistema que tenga significado, que sea consecuente con los nuevos valores que desarrollan y que permita un contacto directo con lo sobrenatural 

Creencias neochamánicas
Existen varias premisas básicas en el neochamanismo, también válidas en el movimiento místico en su conjunto. Lo más fundamental, como ya he dicho anteriormente, es la creencia en la existencia de más de una realidad: existe la realidad "ordinaria" de la vida consciente, despierta, de todos los días, y existe también la realidad "alternativa", donde las leyes de la "naturaleza" tal como las conocemos en esta realidad no son necesariamente aplicables. La realidad alternativa es la morada de los espíritus de los muertos, espíritus que jamás han vivido, multitud de otras entidades y, a menudo, un ser supremo. Al igual que sus predecesores chamánicos tradicionales, los neochamanes creen que una persona puede viajar por la realidad alternativa, para obtener ayuda y orientación de los espíritus y otras entidades que moran en la misma, y además que los actos llevados a cabo en la realidad alternativa pueden afectar la realidad ordinaria. Estos supuestos difieren notablemente de los de la mayoría de la sociedad occidental y como tales constituyen una nueva visión del mundo, una nueva comprensión o un nuevo paradigma de la realidad.

Las ideas de un neochamán son mucho más eclécticas que las de un chamán clásico. Además de las fundamentales, existen muchas otras no necesariamente compartidas por todos los neochamanes, tales como la creencia en la existencia e importancia de las auras y los chakras (centros de energía o de poder en el cuerpo) en la curación y en las actividades de poder. A los cristales y otros objetos de este mundo se les atribuye una esencia espiritual y un poder que puede ser utilizado en la adivinación y la curación. Los guías y los maestros espirituales, así como los animales de poder, son esenciales para tratar con la realidad alternativa. A Jesucristo se le considera un maestro importante, una ayuda espiritual y un curador, independientemente de que se acepte su divinidad como hijo de Dios.

La interconexión de todo cuando existe es fundamental en el chamanismo tradicional y constituye la base de las creencias de muchos investigadores espirituales contemporáneos, tanto si son primordialmente neochamanes como si son videntes o espiritistas. También se comparte dicho supuesto en gran parte de la nueva física, con la que muchos de los investigadores espirituales están familiarizados. El equilibrio espiritual y la necesidad de mantener una relación armónica con la naturaleza en general, es fundamental para el bienestar espiritual y físico del individuo y del mundo.

Este supuesto esencial de que todo está interrelacionado conduce a un enfoque profundamente ecológico en el neochamanismo, reminiscente de las primeras creencias hippies, y a una gran preocupación por la supervivencia de la tierra y del medio ambiente. Esta preocupación no sólo está relacionada con el temor de una guerra nuclear, sino con el deterioro más inmediato del medio ambiente, los residuos nucleares, la contaminación de la tierra, el agua y la atmósfera, y la destrucción de los bosques, los animales y la capa de ozono. Esta preocupación tiene un carácter urgente; en palabras de un participante: "a la tierra no le queda mucho tiempo de vida". Se considera que el trabajo neochamánico constituye un instrumento para poner fin a dichas pautas y dirigir el rumbo del desarrollo humano hacia la supervivencia, en lugar de la destrucción.

En el neochamanismo se considera que las relaciones humanas son más importantes que los beneficios materiales y existe una sensación de fraternidad entre los seres humanos. Se perpetúan los valores hippies de antaño, de valorar la vida simple y natural. La libertad de pensamiento y el derecho de cada individuo a explorar su propia espiritualidad son de gran importancia para todos. Existe también una esperanza y una fe compartida en que cuanta más gente ingrese en dicha espiritualidad, mayor será la probabilidad de efectuar un cambio en el mundo, que lo convierta en un lugar mejor y más seguro donde vivir. La unión de todos los pueblos puede convertirse en realidad y la paz en un hecho consumado. Es preciso que tenga lugar un despertar espiritual y éste es el fin al que se encamina la totalidad del movimiento místico.

En el chamanismo clásico, en un sentido amplio, la enfermedad se debe a la intrusión de un objeto ajeno en el cuerpo, la pérdida del alma, o la pérdida de "fuerza" a causa -por ejemplo- del abandono de sus ayudantes espirituales de poder. A veces los neochamanes utilizan técnicas del chamanismo clásico para curar, tales como la de succionar para eliminar el objeto intruso en esta realidad y en la realidad alternativa, o la de viajar a la realidad alternativa para rescatar un alma perdida o un espíritu de poder. Sin embargo, su interpretación de la enfermedad es más amplia. La mayoría acepta la teoría de los gérmenes, así como otros modelos occidentales contemporáneos sobre las causas de las enfermedades, y reconoce el valor de las técnicas de la medicina moderna. En la mayoría de los casos, la curación chamánica (psíquica o espiritual) se considera adjunta a la medicina occidental, más que una opción alternativa.

No obstante, existe un sentimiento, compartido por los miembros del sistema de creencias neochamánico y los del movimiento místico en general, de decepción con respecto a la medicina convencional. Se respetan los éxitos alcanzados por la medicina occidental, pero son muchos los que opinan que ha ido demasiado lejos. Con frecuencia se perjudica a los pacientes, en lugar de ayudarles. Ciertas enfermedades severas y catastróficas como el SIDA, el cáncer y los problemas cardiovasculares parecen ir en aumento. La información que sobre dichas dolencias facilita constantemente la prensa induce al público a creer en la existencia de una auténtica epidemia, para la que hay muy poca ayuda. El coste creciente del tratamiento médico, que puede destruir los recursos de una familia, contribuye al desamparo. El movimiento de salud holística, que hace hincapié en la medicina preventiva, ofrece una respuesta. Cuando la prevención fracasa, se utiliza el neochamanismo y otras técnicas trascendentes de curación chamánica/psíquica/espiritual para aumentar y mejorar las terapias médicas convencionales. (Véanselos capítulos de Achterberg y Dossey en la segunda parte.)

Técnicas tales como la imposición de manos, la curación del aura, la curación por meditación a distancia y con la asistencia de ayudantes espirituales, o los viajes chamánicos y la extracción de la enfermedad, se consideran como suplementos útiles a las terapias ortodoxas. A veces éstas pueden triunfar donde ha fracasado la medicina convencional y curar a paciente desahuciado. La curación no es sólo física. Incluso cuando no se cura la enfermedad física, la curación del espíritu y la armonía del paciente consigo mismo y con "el universo" se consideran de una importancia igual o mayor. 

El futuro del neochamanismo
La divulgación de sistemas de creencias místicos no occidentales, como el chamanismo, a guisa de moda "instantánea" de consumo en Occidente, ha sido objeto de crítica.' Cabe argüir que dicha búsqueda de trascendencia encarna el vacío y la superficialidad de gran parte de la sociedad actual de supermercado. Al igual que existe una demanda de versiones compendiadas de novelas clásicas como Moby Dick, por parte de quienes no están dispuestos a realizar el esfuerzo necesario para leer el original, existe también una demanda de cursos intensivos y versiones abreviadas de trascendencia espiritual. La sociedad occidental está obsesionada con la percepción instantánea y el deseo de saborear multitud de experiencias sin invertir mucho tiempo o energía, ni adquirir grandes conocimientos sobre ningún tema.

Michael Harner respondió a las críticas dirigidas contra sus "cursos intensivos" sobre chamanismo, poco después del accidente de 1986 en la central nuclear de Chernobyl, en la Unión Soviética:

...si las grandes naciones del mundo trabajan día y noche en sus propios cursos intensivos para nuestra aniquilación mutua, no podemos permitirnos ir más despacio en nuestro trabajo en dirección opuesta. La pausada enseñanza que fue posible en las antiguas culturas tribales ha dejado de ser apropiada. Las fuerzas de destrucción nuclear y ecológica avanzan apresuradamente, y también debemos hacerlo nosotros. Es preciso despertar a la gente, o puede que duerma eternamente. Y no sólo es preciso que despierte al conocimiento de la realidad ordinaria, por importante que ésta sea, sino a una comprensión personal, profundamente espiritual, de la interconexión de todo lo existente. Trabajemos unidos y tan rápido como podamos. (5)

La respuesta de Harner es típica de los sentimientos de muchos miembros del neochamanismo y del movimiento místico en general. Es posible cambiar radicalmente la actitud y por consiguiente el rumbo de la historia mundial por medio del trabajo místico, conforme prolifere entre la población del planeta. Sin un cambio de rumbo importante, el mundo se encamina a la destrucción. Por el camino de la mística y conscientes de la unión de todo cuanto existe, se conseguiría un mundo nuevo y mejor en esta realidad, además de la paz que aporta la trascendencia.

El chamanismo posee importantes verdades místicas y el potencial de experiencias trascendentes que mucha gente en la sociedad occidental anhela con ahínco. Si bien uno puede "aprender" chamanismo por cuenta propia, investigando y experimentando ampliamente, no es una forma práctica de hacerlo. La experiencia de participar en un grupo chamánico, aunque sólo sea por unos días, facilita orientación y vivencia cualitativas, sumamente importantes para un auténtico conocimiento, comparadas con una mera intelectualización en solitario.

El nuevo paradigma de la realidad, aunque fundamentalmente individual, es compartido por una cantidad creciente de la población. La aceptación por parte del conjunto de la sociedad de esta visión distinta del mundo, consciente de realidades alternativas, espíritus, viajes místicos y de la unidad de todas las cosas, dependerá de muchos factores. Uno de ellos puede ser la posición que ocupen en la sociedad los que profesen dicho punto de vista. Por consiguiente, es significativo que el nivel de educación entre los mismos sea generalmente alto, y que con frecuencia practiquen profesiones y ocupen cargos desde los que puedan afectar extraordinariamente las actitudes sociales y políticas. Además, la mitad de los asistentes a los grupos tienen hijos. Una gran cantidad de los videntes y espiritistas locales son también padres. Esto les convierte en una especie de trampolines, ya que les pueden transferir sus creencias a sus hijos, con sus correspondientes actitudes y conductas. Las creencias místicas chamánicas representan una actitud completamente diferente frente a la vida. Si quienes comparten dichas creencias ocupan cargos importantes y son padres -lo que en mi opinión es probable en la mayoría de los casos-, esta nueva visión del mundo, con su comprensión de la realidad, tendrá más posibilidades de desarrollarse y difundirse en el conjunto de la sociedad.

He hablado de una nueva visión del mundo, fundamental para el neochamanismo y para el movimiento místico en general. En 1931, Ernst Troeltsch vislumbró la evolución de una "religión espiritual y mística" que denominó la "religión secreta de las clases educadas". (6) Se trata de una religión no dualista que es tolerante, ve verdades en todas las religiones y se nutre de muchas fuentes. Es improbable que esta religión espiritual y mística dé lugar a ninguna iglesia formal organizada. El individualismo religioso es esencial; cada individuo es su propio sacerdote.

A mi parecer, el movimiento místico, constituido por el neochamanismo, la curación psíquica, el espiritismo y otras búsquedas de trascendencia y curación en Occidente, están contribuyendo a que se materialice dicha "religión secreta" con su nueva forma de comprender el mundo, la realidad y nuestra relación con todo cuanto existe. Así pues, creo que el neochamanismo y el resto del movimiento místico no constituyen una moda pasajera de una sociedad seglar y consumista, sino que suponen una tendencia importante, en potencia capaz de cambiar radicalmente las creencias de la sociedad occidental.

 

 


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