Droga Social

 

 

Drogas socialmente aceptadas

ALCOHOL
TABACO


El psicoactivo de uso más generalizado a lo largo de la historia humana ha sido y sigue siendo el alcohol.

El etanol, nombre científico de este psicoactivo, es el principio activo de múltiples bebidas embriagantes como los vinos de uva, el pulque de maguey, el tequila de agave, el ron de caña, la ginebra de enebro, la cerveza de cebada, el sake de arroz, el pozol de maíz y un larguísimo etcétera.

Prácticamente cada cultura ha contribuido a enriquecer el catálogo mundial de sustancias alcohólicas generando alguna variedad distintiva. Las condiciones necesarias para hacerlo han acompañado al hombre en todo tiempo y lugar: frutas, vegetales o granos, agua y las famosas levaduras que son bacterias parasitarias de alimentos en proceso de descomposición. De hecho la naturaleza nos ha brindado tantas facilidades, que hasta los animales suelen ingerir y experimentar los efectos de esta disponible, venerada, socorrida y actualmente legalísima droga. Después de consumir frutas fermentadas, los camellos tropiezan uno contra otro, los pájaros se estrellan con las ventanas y las abejas revolotean en forma errática...

Por su parte, la explotación del arbusto solanáceo de origen americano conocido como Nicotinia tabacum ha dado lugar a una de las industrias más rentables y duraderas. Las primeras fortunas estadounidenses fueron labradas con tabaco de Virginia y hoy en día las empresas tabacaleras transnacionales se cuentan entre las más poderosas del planeta. Al igual que la costumbre de ingerir bebidas alcohólicas, el hábito de fumar tabaco está muy extendido. Parece ser que las constantes campañas para eliminar su uso no han hecho mella en los millones de consumidores que las buscan con avidez.

Tanto el alcohol como el tabaco provocan dependencia física y psicológica, y comparadas con la gran mayoría de las drogas ilegales, sus efectos secundarios sobre el organismo humano son los más evidentes y desastrosos.

Ambas drogas han enfrentado periodos de prohibición debido a intolerancias morales y religiosas, pero en ambos casos, las prohibiciones terminaron siendo revocadas frente a la demanda popular y los enormes intereses de diversas industrias que desde hace siglos han estado legalmente conformadas y se han empeñado en seguir estándolo.

Así pues, lo que ha tenido que cambiar ha sido la percepción respecto a estos psicoactivos que, a pesar de toda la información en su contra, finalmente se han impuesto como drogas tan socialmente aceptadas, que ya pocos las reconocen como tales. La separación típica de "el alcohol, el tabaco y las drogas", muestra cómo es que ambos han logrado ser eximidos de su verdadera naturaleza en la conciencia popular y cómo se nos ha hecho creer que sólo las prohibidas son drogas.

 

 

FUENTE DE CONSULTA 

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