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Amanitas

 

 

DATOS GENERALES

Origen

A juicio de muchos, los Amanita muscaria son los miembros más hermosos del reino de los hongos. Brotan en los bosques de Europa, Asia y América desde hace milenios. De hecho se cree que diversos pueblos de Asia y Europa central han empleadoAmanita muscaria como parte de ritos religiosos desde mucho antes del advenimiento del cristianismo.

La evidencia más antigua del uso de Amanita muscaria como intoxicante se basa en análisis lingüísticos de Asia del norte. Cerca de 4000 años a.C, el lenguaje urálico se dividió en dos ramas, y ambas contienen la raíz "pang" que significa "ebrio" y a la vez es el nombre que recibe el Amanita muscaria. Esto sugiere que las propiedades psicoactivas de este hongo eran conocidas desde entonces.

En el noreste de Siberia se han encontrado petroglifos que datan de 1000 a 2000 años a.C donde se muestran figuras antropomórficas con hongos en sus cabezas. Y en esta área actualmente habitada por los chukchi, persisten tradiciones culturales en las que los Amanita se utilizan como embriagantes.

En los himnos del Rig Veda, un conjunto de historias sagradas de la India que data de alrededor de 500 a.C se menciona repetidamente un inebrante llamado Soma. En 1968, R. Gordon Wasson publicó un libro controversial, Soma: Divine Mushroom of Immortality, donde fundamentaba sus sospechas de que el Soma se preparaba con Amanita muscaria.

Por todo esto se cree que estos hongos son el psicoactivo más antiguo que ha empleado la humanidad.

Junto con el pueblo chukchi, los lapones, los koriak, los cheremies, los vogules iukaguir, los zirianos iukaguir y los kamchadales de la península de Kamchatka, junto con otras tribus de Siberia Central cerca de los ríos Ob y Yenisei, muestran una gran difusión del uso del hongo visionario casi hasta la actualidad. De hecho, en el inmenso territorio siberiano todas las creencias tradicionales estaban ligadas a la figura suprema del chamán y éste mantenía el consumo del hongo enteógeno en el centro mismo de sus prácticas mágicas y terapéuticas. Y en el continente americano también se tiene noticia de dos pueblos que aún continúan usándolos como parte de sus rituales chamánicos: los chippewa y los dogrib, asentados al sur de la frontera entre los Estados Unidos y Canadá.

Es muy probable que el consumo de Amanitas fuese objeto, en la prehistoria, de una propagación llevada a cabo por el movimiento migratorio de los grupúsculos indoeuropeos, surgidos del Kazakhstan actual y de las estepas asiáticas. Estos grupúsculos se fueron desplazando, llevando su emigración hasta el norte de Alemania y las Islas Británicas. Por el sur los indoeuropeos llegaron hasta el territorio francés actual y el norte de la Península Ibérica e Itálica, llevando el conocimiento de la metalurgia del bronce y el hierro y, muy probablemente la práctica de modificar ritualmente la consciencia por acción del Amanita muscaria.

Según diversos antropólogos, el hecho de que el consumo ritual de Amanitas actualmente esté tan poco difundido se puede deber a los cambios sociales, culturales y económicos que aparecieron después de la revolución del neolítico y a la influencia del cristianismo que combatió cultos paganos ligados al uso de diversas plantas y hongos psicoactivos. Fue entonces precisamente cuando los enteógenos adquirieron el carácter tabú que mantienen actualmente y el Amanita adquirió reputación de ser un hongo "venenoso".

Etimología y denominaciones

El nombre científico del género (Amanita), acuñado por Persoon puede derivar del griego amanitai, que significa "sin detalles" o de Amanus, monte de la antigua provincia romana de Cilicia, en el sur de la actual Turquía. El nombre específico (muscaria) procede del latín musca, que significa "mosca", ya que antiguamente se utilizaba leche en la que se habían remojado estos hongos para matar a las moscas. (6) En la cuenca occidental Mediterránea tiene diversos nombres populares cuyo sentido es por sí mismo significativo: la mayoría giran en torno del nombre "pájaro loco", "sabia locura" o en referencia a su acción insecticida como matamoscas, incluso en inglés es conocido como fly agaric (fly significa mosca).

QUÍMICA

Identificación

Existen distintas variedades de Amanita muscaria diferenciadas entre sí principalmente por los pigmentos del sombrerete.

Los micólogos reconocen cinco variedades.

La más común en Europa y en Norteamérica occidental es de color rojo sangre, en tanto que las variedades nativas del norte y el este de los Estados Unidos varían del anaranjado al amarillo.

 
 

 

 

Los Amanita muscaria alcanzan de 20 a 23 cm de altura. Sus gruesos tallos cilíndricos y huecos, también blancos con blancos y con varios anillos escamosos concéntricos situados justo por encima del abultamiento de la base.

Las láminas radiales o placas resplandecientes que constituyen la cara inferior del sombrerete varían de color entre blanco y crema.

Al igual que otras especies del mismo género, el A. muscaria es un hongo que depende de la micorriza, por lo que vive en estrecha relación con algunos árboles y plantas. Su hábitat predilecto, tanto en Norteamérica como en Europa y Asia son los bosques de abedules o los bosques mixtos. Su número es mayor a finales del verano y durante el otoño.

 

Durante una exposición de bolets (término catalán para referirse a los hongos), en la Universidad de Barcelona, le pregunté a un profesor experto en micología cuáles serían las medidas básicas para identificar un hongo psicoactivo y cuáles eran las especies europeas.

El profesor me dio un consejo muy sabio. Me dijo que antes de meterme a realizar tales averiguaciones primero debía de identificar bien los hongos cuyos alcaloides son verdaderamente mortales. Me aseguró que en la región de Cataluña sólo hay seis hongos mortales y todos son de la misma familia: Amanita phalloides, Amanita verna, Amanita virosa, Amanita ocreata, Amanita bisporigera, Amanita tenuifolia y Amanita suballiacea.

 

 

Me mostró el único que había en la exposición, el Amanita phaloides. Según me dijo, los otros Amanitas mortales se parecen a éste y todos tienen un sombrerillo blanco o verdoso.

Luego me llevó a ver el único hongo psicoactivo de la exposición que era un bello Amanita muscaria rojo clasificado como "hongo venenoso". Me explicó que algunos "chamanes siberianos y jóvenes arriesgados" lo utilizan para "darse un trip", lo cual él me desaconsejaba seriamente porque también podía ser mortal si uno se excedía en la dosis activa. Dijo que no sabía cuáles eran las dosis activas ni las letales.

 

 

 

Después he investigado que el A. phalloides es mortal sin lugar a dudas consumiendo 50 gramos (sólo un mordisco).

Mientras que el A. muscaria es psicoactivo en dosis bajas, medias y altas y mortal únicamente en verdaderas sobredosis, cercanas a los 5,000 gramos (10); o sea que con A. muscaria primero tendrías que sobrevivir al empacho antes de morirte por los efectos de la amatinita que es el alcaloide mortal...

No obstante, el farmacólogo Jonathan Ott considera que es muy desaconsejable comer más de uno a la vez por el peligro de mal viajar. (13) Jonathan dice lo mismo que el amable profesor catalán de la exposición de bolets, que "¡Bajo ninguna circunstancia se debe ingerir una especie de Amanita que tenga un sombrerete blanco o verdoso!" (13).

También nos hace notar que afortunadamente las dos especies enteogénicas tienen sombreretes rojos a amarillos en el caso del A. muscaria, y café a bronce en el del A. pantherina. Este último tiene mayores efectos vomitivos que el A. muscaria

 

   

Composición

Los Amanita muscania tienen varios principios activos. En 1869 se descubrió la muscarina y se pensó que se trataba del principal agente psicoactivo, pero hoy se sabe que desempeña un papel secundario. En realidad provoca efectos indeseables como náuseas y visión borrosa y en verdaderas sobredosis puede ser letal. Tiempo después, un equipo de investigadores japoneses y otro equipo de investigadores de la universidad de Zurich, aislaron diversos derivados de aminoácidos presentes en el Amanita muscaria; principalmente el ácido iboténico y el muscimol (presentes también en la Amanita pantherina) y descubrieron que en realidad éstos son los responsables de sus efectos psicoactivos.

Formas de adulteración

Ninguna. Afortunadamente son muy reconocibles.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Tradicionalmente se han ingerido por vía oral, preferentemente secos, no frescos porque al secarse dejan de provocar vómito y son más potentes. Los efectos comienzan entre 2 a 3 horas después de la ingestión y duran de 6 a 8 horas. Actualmente hay quienes fuman los hongos secos, lo cual provoca efectos casi instantáneamente aunque éstos son mucho menos duraderos.

Al llegar al cerebro, los alcaloides de estos hongos disminuyen la recaptación de serotonina en el cerebro y en la periferia. El ácido iboténico no cruza la barrera sanguínea del cerebro tal cual, sino que es parcialmente metabolizado y transformado en muscimol y el resto es excretado. La acción primaria del muscimol consiste en ocupar los receptores GABA y actuar como un potente agonista GABA-A. Se ha observado que es activo en diversas partes del cerebro incluyendo el córtex cerebral, el hipocampo y el cerebelo.

Según reportan Peter Furst y sus colegas, la química del muscimol constituye la clave de dos hechos: la costumbre de las tribus siberianas de beber la orina de quienes han consumido estos hongos y su preferencia por consumirlos secos y no frescos.

Los investigadores informaron que el muscimol pasa por los riñones sin sufrir alteraciones importantes, lo que explica por qué la orina de un intoxicado tiene los mismos efectos que el hongo. Los científicos señalaron también que al parecer, la muscarina (con sus desagradables efectos secundarios) no está presente en dicha orina, de modo que el cuerpo humano debe de tener la capacidad de metabolizarla o descomponerla.

El ácido iboténico, el otro principio activo, se convierte naturalmente en muscimol, un compuesto más estable. Este fenómeno tiene relación directa con la manera en que los aborígenes siberianos acostumbraban preparar el A. muscaria para su consumo. Tanto ponerlos al sol o sobre fuego o dejarlos secar en la tierra, hace que el ácido iboténico se transforme en muscimol, lo que da como resultado hongos más potentes [...]

Los camchadales solían recolectarlos en los meses más cálidos y los dejaban secar en la tierra. Creían que el prepararlos de este modo les daba más potencia que si los recogían frescos y los dejaban secar colgados en manojos. Se decía que los ejemplares más pequeños, con sombreretes de color rojo vivo y muchas verrugas blancas, eran más potentes que los mayores, de color más pálido y con pocas manchas. (6)

Usos terapéuticos

Tradicionalmente los Amanita han sido utilizados por chamanes en ritos de sanación espiritual y física. Tienen propiedades analgésicas y se utilizan también contra la artritis.

Dosificación

Las concentraciones de los principios activos presentes en cada ejemplar de Amanita muscaria son imposibles de calcular si no es a través de un examen químico. Un ejemplar puede contener distinta cantidad que otro idéntico recolectado en diferente temporada o en una región distinta. Se supone que entre mayor sea la altura a la que encuentres el Amanita muscaria, mayor es la cantidad de ácido iboténico y muscimol y menores son las concentraciones del agente tóxico que provoca vómitos y que en sobredosis es mortal, la muscarina.

Según Jonathan Ott basta con un solo sombrerete de este hongo para experimentar sus efectos, por lo cual desaconseja comer más de uno, especialmente si está seco, pues según explica, después de unos meses de secado el hongo puede incrementar su potencia debido a una reacción química que transforma uno de sus principios activos, el ácido iboténico, en el otro que es más potente, muscimol. (13) Es por ello que este investigador recomienda esperar tres horas para dar tiempo a sentir su intensidad psicoactiva antes de pensar en comer otro hongo.

Sin embargo, he encontrado esta otra información acerca de las dosificaciones que emplean los pueblos siberianos que los han consumido ancestralmente:

Tanto los koryak como los chukchis solían secar los hongos y atarlos en manojos de tres: la dosis media. Una vez secos se desmenuzaban y se comían con un poco de agua, bocado a boado. Entre los koryak se acostumbraba que la mujer masticara los hongos y luego ofreciera el bocado humedecido a su esposo. En cambio los hombres chukchis generalmente mastican el Amanita muscaria directamente. Los kamchadales, por su parte, enrollaban el hongo seco hasta formar un tubo, y lo tragaban sin masticarlo, o bien lo remojaban en un cocimiento de salicaria y luego bebían esta mezcla [...] Ocasionalmente se remojaban en jugo y bayas, y la mezcla se bebía a manera de vino. (6)

En relación con las dosis letales, en un aparentemente bien documentado artículo que se llama "El oscuro mundo de los hongos tóxicos o alucinógenos", encontré que el Amanita muscaria es letal únicamente en verdaderas sobredosis, cercanas a los 5,000 gramos (10).

Y en el citado libro de Peter Furst y sus colegas encontré que:

Algunos consumidores experimentados pueden comer hasta diez hongos sin sufrir efectos peligrosos, mientras que otras personas se intoxican después de haber ingerido sólo tres. Existía un reporte de un koryak quien tragó diez hongos sin experimentar ningún efecto, pero al tragar uno más comenzó a vomitar y murió poco después. (6)

Así es que, si estás decidido a experimentar, más vale seguir los cautos consejos de Jonatan Ott y comer sólo uno hasta evaluar la intensidad de sus efectos...

Efectos psicológicos y fisiológicos

A nivel físico, el consumo de Amanita muscaria puede provocar dilatación de pupilas (midriasis), modificaciones en el pulso, la tensión y los reflejos; náuseas y desorientación. No hay reportes de daño físico ocasionado por el uso prolongado.

A nivel psíquico dosis bajas generan de una sensación de ebriedad y gran fortaleza física seguida de efectos sinestésicos específicamente concernientes al tamaño del consumidor y las cosas que observa: macropcia que es la tendencia a ver los objetos más grandes de lo que son y micropsia, que es el efecto contrario.

El aventurero alemán Georg Henrich von Langsdorf, uno de los primeros exploradores de la zona de Kamchatka donde los nativos consumen estos hongos desde tiempos inmemoriales, hizo notar que una misma persona podía sentir muy diversos efectos en cada ocasión. A veces la ingestión de un solo hongo producía intensos efectos en un individuo, mientras que otras veces media docena apenas surtía efecto alguno. Según sus observaciones, las personas levemente intoxicadas se sienten muy ligeras y extraordinariamente ágiles y capaces. Con mayores dosis existe una tendencia a ver los objetos mayores de lo que son en realidad, él mismo observó a personas que bajo los efectos del Amanita saltaban sobre pequeños palos como si fuesen troncos de árboles. También señaló que los componentes psicoactivos de estos hongos tienden a acentuar el comportamiento habitual de quienes los consumen y que "en este estado de intensa estimulación del sistema nervioso", las personas realizan esfuerzos musculares de los que serían absolutamente incapaces en otras circunstancias, "por ejemplo, pueden llevar cargas pesadas con la mayor facilidad, y algunos testigos oculares me han confirmado el relato de una persona intoxicada que llevó un costal de harina de 54 kg a una distancia de 16 km." (6)

Analizando los relatos recopilados por exploradores, antropólogos y otros testigos presenciales que observaron a varias personas de distintas tribus siberianas bajo los efectos del Amanita muscaria, el antropólogo Peter Frust y sus colegas, distinguen tres grados o etapas diferenciables dentro de los efectos producidos por este hongo:

La ingestión constaba generalmente de tres etapas, aunque con frecuencia éstas se entremezclaban, especialmente entre los consumidores más viejos y experimentados. Al principio se sentía un placer excitante y a menudo, acompañado de un aumento en la agilidad y la fuerza.

 

Los cazadores de renos de la parte medie del río Anadyr decían que, si comían Amanita muscaria antes de botar sus canoas, se volvían más ágiles en la caza. De hecho, un chukchi que acompañó al destacado antropólogo ruso Vladimir Bogoras en uno de sus viajes por tierra, luego de comer Amanita muscaria, se quitaba las raquetas para nieve y se ponía a caminar durante horas con sus perros, hundiéndose en la nieve profunda. Aseguraba que lo hacía "por el puro placer del ejercicio y sin sensación de fatiga alguna" [...] Durante esta primera etapa, el intoxicado solía ponerse a cantar y a bailar, asaltado con frecuencia por ruidosas carcajadas [...]

Al llegar a la segunda etapa de intoxicación, la persona experimentaba alucinaciones. El intoxicado podía escuchar voces extrañas que lo incitaban a realizar actos extravagantes; aunque se seguía reconociendo el mundo exterior, quizá percibiera la presencia de espíritus que a veces conversaban con él. Los objetos parecían ser mayores de lo que eran en realidad [...] En ocasiones el consumir sentía que él mismo se transformaba en espíritu, tomando a decir de los chukchis, la forma de los propios hongos [...]

Los efectos de la tercera etapa de intoxicación son mucho más extremosos. El intoxicado ya no tenía conciencia del mundo circundante, pero seguía su actividad: deambulaba por ahí, a veces profiriendo disparates e incluso rompiendo cosas. [...] El trance alucinatorio iba seguido de un sueño tan profundo que con frecuencia era imposible despertar al intoxicado, quien podía permanecer así durante horas. (6)

Potencial de dependencia

No hay reportes sobre dependencia física y su potencial de dependencia psicológica se considera bajo.

¿QUÉ HACER EN CASO DE EMERGENCIA?

Hay pocos hongos venenosos parecidos a los Amanitas cuyo color distintivo es el rojo, amarillo o anaranjado. En caso de un mal viaje hay que infundir confianza y serenidad al sujeto y  administrar una tableta de niacina (Niacin®) para suavizar los efectos. De ser verdaderamente necesario, la medicina convencional recomienda recurrir a la administración de algún antipsicótico que contenga haloperidol (Haldol®) o clorpromazina (Largactil®).

Si tus hongos eran rojos o anaranjados, seguro que no sufrirás de un envenenamiento mortal a menos que te hayas comido demasiados. Una sobredosis no muy grave se manifiesta con un fuerte dolor abdominal, náuseas y vómito. En caso de sobredosis graves (5,000 g de hongos) hay ergotismo, daño cerebral y muerte por parálisis respiratoria. (10) Así es que si se sospecha de sobredosis hay que llamar de inmediato al servicio médico. Mientras tanto es aconsejable precipitar el vómito e ingerir jugos de fruta fortificados con glucosa.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

Ninguno de los alcaloides del Amanita muscaria, está sujeto a control internacional; por lo tanto son legales. Además hay diversos sitios alrededor de todo el mundo que venden las esporas por correo o en grow-shops para autocultivarlos e incluso venden kits completos para coadyuvar al éxito de esta tarea tan sofisticada.

El hongo y la génesis de las religiones

En el Rig Veda, uno de los libros más antiguo de la humanidad, hay múltiples alusiones y todo un mandala dedicado a Soma, personificación de una planta de cuyos tallos estrujados se obtiene una sustancia amarilla que -mezclada por lo general con leche- está presente en todo rito sacrificial.

La importancia que este psicoactivo tuvo en el desarrollo cultural de los antiguos habitantes de la India puede medirse en función del papel que cumplía el dios Soma, sólo superado por Indra, la deidad bélica.

Soma es "el que deleita, el gran relajante… nos da astucia… nos da energía…" Soma es la personificación de una droga "dulce y clarificante… buena medicina" que suministra "la paz que da felicidad". Soma es «la ebriedad amada por los devas" que "ayuda y da placer a los mortales"... (1)

La siguiente es una estrofa completa de uno de los himnos

 

 

Hemos bebido soma, nos hemos vuelto inmortales, hemos alcanzado la luz, hemos hallado a los dioses.
¿Qué puede hacer ahora el enemigo para perjudicarnos y qué malicia pueden tramar lso mortales? Expande, ¡oh Soma! nuestras vidas con el fin de vivir.
Estas espléndidas aguas conceden mucho, protegen.
Como el fuego producido por fricción, ¡que las aguas nos enciendan! ¡Que nos ayuden a trascender nuestra visión y aumentar nuestro bienestar!
 (1)

Durante varios años diversos investigadores especularon acerca de la identidad psicoactiva del soma hindú. Algunos pensaban que podría ser preparado a partir de un hongo alucinógeno, mientras que otros suponían que quizá se trataba de algún derivado del Cannabis índico.

Cuando el banquero y etnomicólogo aficionado Gordon Wasson (el mismo que después de asistir a una velada guiada con María Sabina la lanzó a la fama), leyó los diversos himnos del antiquísimo libro de los vedas que mencionan el soma, pensó que por sus efectos no podía ser un derivado del Cannabis, sino que debía tratarse de un hongo en definitiva. Se le ocurrió que concretamente podría tratarse del Amanita muscaria ya que era muy probable que pudiera haberse encontrado en los bosques sagrados de la otrora tierra de los Vedas.

Dispuesto a comprobar su hipótesis, durante cinco años investigó en distintas bibliotecas y centros botánicos de Estados Unidos y Europa y realizó también bastante trabajo de campo en Asia para demostrar su idea. Después de reunir considerables pruebas, en 1969 publicó SOMA, un hermoso libro para coleccionistas empastado en piel, con papel hecho a mano y bellas imágenes de Amanitas ilustrando las siguientes conclusiones:

  • que las referencias al soma no hacen mención de hojas, flores, frutos, semillas ni raíces propias de las plantas portadoras de clorofila, sino a tallos y sombrero;
  • que todas las referencias de color encajan con el color del Amanita muscaria: el rojo encendido con el sombrero de la seta, el blanco brillante con la membrana única que la protege en sus primeras etapas y el dorado o amarillo pardo que tiene su jugo una vez prensado:
  • que todas las referencias a la forma son igualmente pertinentes ya que se hace referencia a tallos, globosos pies, etc.;
  • que no era una bebida fermentada porque el tiempo destinado a la preparación del soma en los sacrificios excluye la posibilidad de un proceso de fermentación;
  • que la geografía concuerda pues la Amanita necesita para su desarrollo de bosques de abedules septentrionales de temperatura moderada y el valle del Indo con elevadas montañas, así como algunas partes de Afganistán, donde residían los arios antes de que prosiguieran su avance hacia el sureste y el Hindu Kush a través del cual penetraron en el continente indo, son tierras de Amanita muscaria;
  • que hay una línea del Rig Veda que hace referencia a que los sacerdotes orinaban el soma diluido, y los principios activos del Amanita son los únicos conocidos cuyas propiedades psicoactivas resisten el proceso metabólico, tal como lo demuestra el uso ritual de beber la orina de los chamanes siberianos que han ingerido Amanita en esta zona donde la seta es más bien escasa. Estos grupos siberianos consideran que el cuerpo humano es como un filtro que reduce las propiedades vomitivas del Amanita y las retiene durante cuatro ingestiones consecutivas con sus respectivas metabolizaciones.

Tras la publicación del libro se suscitaron muchas discusiones respecto a la identidad del soma y la teoría de Wasson recibió bastante apoyo por parte de expertos en sánscrito, botánicos, micólogos, antropólogos y científicos de otros campos. De tal suerte que poco después las discusiones más bien giraban en torno a por qué se perdió la identidad del soma y no ya a su identidad.

Las hipótesis más apoyadas fueron que simplemente se olvidó este conocimiento debido a los problemas de distribución ya que a medida que los arios avanzaron hacia el Ganges, la seta era cada vez más difícil de conseguir. Wasson por su parte, llegó a sostener la posibilidad de que tres mil años antes de nuestra época la India podía haberse encontrado al borde de una era psicodélica como la de Estados Unidos en los sesenta debido a la alta cantidad de sadhus (ascetas errantes) fumadores de bhang "en quienes es imposible determinar si predomina sattva (iluminación) o tomas (indolencia)" (21), por lo que los brahamanes sabios habrían tenido que hacer todo lo que estaba al alcance de sus manos para evitar tal abuso prefiriendo olvidar deliberadamente el hogar botánico de su dios soma para evitar que fuera profanado por los sadhus. Esto explicaría también por qué el Buda estaba tan en contra de las drogas como para incluirlas entre las cinco cosas prohibidas, junto con el asesinato, el robo, la mentira y el adulterio.

 

 

A raíz del descubrimiento de más de 200 piezas arqueológicas en Centroamérica con forma de hongos y figuras humanas y animales emergiendo de ellos, distintos investigadores que han tenido sus respectivas experiencias personales con hongos psicoactivos, han elucubrado teorías que vinculan el origen de las religiones y las culturas a la ingesta de plantas con propiedades enteogénicas y espacialmente con este tipo de hongos.

 

En La búsqueda de Perséfone, el mismo Gordon Wasson junto con otros investigadores como Stella Kramrisch y Carl A. P. Ruck, proponen que las ideas religiosas de la Grecia clásica como las del hinduismo tienen su origen en la ingesta ritual de enteógenos, concretamente el mencionado soma de los Vedas y el Kykeón griego de los Misterios de Eleusis preparado con el cornezuelo de centeno, precursor de la LSD (ver más al respecto en la sección de "hechos interesantes" de la página de LSD).

En uno de los ensayos de este libro, Wasson presenta los últimos temas que investigó: los hongos psicoactivos de China y Japón, la alegoría entogénica del árbol del conocimiento, y la "última cena de Buda", en la que parece identificar un posible hongo psicoactivo en los orígenes del budismo.

 

Stella Kramrisch, estudia el uso del Soma, presuntamente preparado con Amanita muscaria, en la cultura védica y post-védica. Y Carl Ruck, continuando con su investigación acerca de los misterios eleusinos, aporta varios ensayos en los que da cuenta acerca de sus descubrimientos de diversas pistas sólidas y convincentes acerca del empleo de enteógenos en la Grecia clásica, que halla entreveradas y codificadas en los relatos mitológicos.

El hongo y la génesis de las culturas

Otro libro fascinante acerca de los hongos psicoactivos, concretamente de la Amanita muscaria es El hongo y la génesis de las culturas de Josep María Fericgla (5).

Este antropólogo y psicólogo de origen catalán expone de forma muy didáctica el estado de los estudios antropológicos acerca de la magia en los pueblos primitivos, la simbología, y los estados modificados de conciencia. Y posteriormente se dedica a dar cuenta acerca de los resultados de su investigación de campo describiendo el uso histórico y contemporáneo del mencionado psicoactivo, tanto en su Cataluña natal como en el resto de Europa, dando cuenta de los símbolos e incluso los giros de lenguaje que fueron forjados a través del consumo aceptado o "consensuado" de este hongo y que han sobrevivido hasta nuestros días, como es el caso de la expresión catalana "tocat del bolet", que significa "tocado por la seta" y se utiliza para decirle a alguien "estás loco", con una connotación cariñosa:

 

En Cataluña, todo el mundo sabe qué significa esta frase tradicional y se aplica a aquellas personas que manifiestan un comportamiento que no se ajusta a los estándares aceptados. Pero no tiene un sentido peyorativo, como podría detentarlo "estar drogado" o "ser un demente". "Estar tocado por el hongo" es una frase que indica mucha simpatía y complicidad, en Cataluña se podría aplicar, por ejemplo, a alguien que esté pasionalmente enamorado y haga pequeñas locuras simpáticas. (4)

Dice Fericgla que no hay rastros de su consumo como recurso para buscar una embriaguez sagrada en la zona mediterránea, pero sí hay abundantes pruebas de su consumo lúdico a lo largo de la historia medieval y moderna.

Hoy aún tiene un peso muy fuerte en la iconografía mágica e infantil de todo el Mediterráneo norte: se trata de los conocidos enanitos, pitufos o gnomos. Esto permite pensar en un origen prehistórico relacionado con prácticas y creencias animistas dentro de un desaparecido contexto cultural chamánico.

Para la mayor parte de la población mediterránea actual, es desconocida la capacidad embriagante de este hongo y se le considera extremadamente venenoso. A pesar de ello, ha llegado hasta hoy la tradición que relaciona la Amanita muscaria con las dimensiones mágicas u ocultas de una realidad desconocida. De ahí, que los niños urbanos de diversos países mediterráneos aun hoy sigan incluyendo la iconografía del hongo rojo intenso con manchas blancas en su repertorio de dibujos infantiles. Es muy habitual que en los colegios se dibuje el hongo dentro del cual, dicen, habitan los fantásticos gnomos (del griego gnomon, "sabio") o duendes.

Con ello quiero decir que se observa una contradicción cultural, ya que por un lado se trata del hongo considerado más venenoso, pero por otro lado, la gente no le tiene ningún asco, e incluso lo aprecia intensamente: es una imagen muy cercana y cargada de afecto que los niños dibujan muy a menudo para representar el hogar donde viven los maravillosos gnomos y duendes de los bosques. (4)

Este investigador catalán asegura también que ha encontrado personas que continúan comiendo hongos en su tierra natal y el sur de Francia:

Hace algunos años concluí una investigación sobre este tema y el resultado puso en evidencia la relación que existe entre los efectos psíquicos producidos por el consumo de A. muscaria y todo este familiar cosmos cultural relacionado con ello. A raíz de tal investigación, descubrí también -¡y con sorpresa!- que el consumo tradicional de A muscaria en Cataluña y al sur de Francia no tan solo se refleja en supervivencias simbólicas y plásticas, como acabo de resumir, sino que hallé hombres que habitan en las montañas de los Pirineos, las montañas que separan España y Francia, y que todavía hoy se entregan a los efectos embriagantes de este hongo alguna vez al año, durante el período otoñal en que aparece en los bosques de abedul y de pino negro. Desde luego no se trata de viejos hippies, ni de personas interesadas en los enteógenos en el sentido moderno, sino de gente europea que los consume medio a escondidas porque saben que "tal vez esté prohibido porque es como una droga", pero ellos lo aprendieron de sus abuelos y les gusta buscar la ebriedad de vez en cuando por este medio. (4)

Otro estudioso de los hongos psicoactivos es el especialista italiano Giorgio Samorini quien durante más de veinte años ha estudiado el uso de los mismos en las culturas antiguas, en zonas como el desierto del Sáhara y la India del sur. También ha destacado la presencia de imágenes de hongos en iglesias cristianas medievales de Francia, Italia y Cataluña.

En Los alucinógenos en el mito: Relatos sobre el origen de las plantas psicoactivas (18), Giorgio Samorini estudia los mitos que narran el origen del conocimiento de varias plantas psicoactivas, abarcando culturas europeas, asiáticas y americanas. La lista de plantas incluye la ayahuasca, el peyote y los hongos psicoactivos.

Al revisarlos en conjunto se hace evidente que casi todos atribuyen una relación directa de estas plantas con las divinidades pertenecientes a cada una de las culturas que las usan: así por ejemplo, muchas de estas plantas son presentadas a los humanos mediante sueños reveladores, y en otras ocasiones es una misma divinidad, o un héroe cultural, quien se transforma en la planta visionaria en el momento de su muerte.

 

Dice Samorini: "Aquellos pueblos cuya cultura y religión han estado sujetas al fenómeno del sincretismo con religiones externas, como el cristianismo, el islamismo y el budismo, han elaborado y adoptado su mitología a través de un proceso de superposición y comparación simbólica, que se reflejan incluso en los mitos de origen de las plantas psicoactivas" (18), como es el caso de los indios de Norteamérica, que atribuyen a Jesucristo haberles otorgado el conocimiento del peyote.

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Los hongos mágicos de los chamanes siberianos

La península de Kamchatka, en la región oriental extrema de Siberia, fue visitada por exploradores que dejaron diversos testimonios desde la época en que Pedro el Grande fue zar de Rusia (1672-1725). Posteriormente, fue visitada por antropólogos que observaron cómo los grupos nómadas, pastores de renos y cazadores costeros, ingerían Amanita muscaria y experimentaban "viajes" fuera del cuerpo, hacia otros mundos donde tenían encuentros con seres espirituales.

El primer observador que llevó noticias de los hongos mágicos de Kamchatka a Europa fue un japonés a quienes los aborígenes capturaron cuando el barco en el que viajaba se desvió. El japonés fue luego liberado y conducido a Moscú por un explorador ruso en 1658. El fenómeno de comer hongos embriagantes había sido observado con enterioridad en una región siberiana cercana a los montes Urales, que separaban a la Rusia europea de la asiática.

En el transcurso de los siguientes dos siglos y medio, los viajeros occidentales que exploraron esas tierras regresaron con relatos similares acerca de la utilización de hongos embriagantes por parte de diferentes pueblos de la enorme tierra siberiana, aunque había muy poca información sobre el papel que estos hongos desempeñaban en la vida religiosa de los nativos. Como dice Peter Frust, pocos de los primeros observadores estaban equipados para entender el significado de lo que veían y oían, y tampoco se daban cuenta que, antes de la llegada del cristianismo a Europa, sus propios antepasados habían practicado cultos similares al de aquellos pueblos tribales siberianos, ya que en el siglo XVII, mucha gente aún determinaba la edad de la Tierra con base en pasajes de la Biblia, y por tanto la idea de que hubiera existido un culto a los hongos de años antes del nacimiento de Cristo le parecía absurda a todo aquel que no fuera experto en historia natural: "Como cristianos devotos, estos primeros viajeros no querían o no podían concebir una religión basada en los rituales y creencias de aquellos pueblos tribales." (6)

Fue hasta principios del siglo XX que los antropólogos rusos comenzaron el estudio profundo de dos culturas siberianas consumidoras de hongos, los koryak de Kamchatka y los chukchis, vecinos septentrionales suyos que vivían cerca del Círculo Polar Ártico. Casi la mitad de estos pueblos aún estaba constituida por pastores nómadas de renos que habitaban las tierras interiores mientras que el resto se habían convertido en pescadores y cazadores de mamíferos marinos en las costas.

Aunque la colonización rusa de esa parte de Siberia había comenzado desde mediados del siglo XVII, los nativos aún conservaban intactas sus tradiciones, creencias y prácticas religiosas, por lo que los antropólogos pudieron penetrar todavía en un mundo aborigen que para ellos era "un eco, sino un reflejo exacto, del estilo de vida y de la visión del mundo de gente que vivió hace miles de años". (6)

La historia sagrada de los koryak, que es una compilación de relatos conservada por tradición oral de generación en generación, contempla también el origen de los espíritus de los Amanita muscaria, llamados wa'paq. Está situada en una antigua época mitológica donde los animales y el hombre eran uno y en la cual, el héroe legendario Gran Cuervo (astuto y hábil chamán y mago) ayudó a los dioses a poner orden en el mundo. Ésta es la historia según fue consignada por el antropólogo ruso Vladimir Bogoras:

Un día Gran Cuervo encontró una ballena que, descarriada, se había acercado demasiado a la costa y había encallado en la playa. Gran Cuervo trató de devolver a su amiga ballena a sus compañeras de mar abierto, pero se encontró que no podía siquiera levantar la bolsa de tejido vegetal en que la ballena llevaba sus provisiones. Gran Cuervo voló entonces al cielo y pidió consejo al gran dios Vahiyinen [existencia], quien le ordenó ir a cierto lugar cerca del mar, donde encontraría unos espíritus blancos y espigados, tocados con sombreros de color carmesí, los wa'paq. Si comía alguno de ellos, obtendría la fuerza que necesitaba para levantar la bolsa y ayudar a la ballena a regresar a aguas profundas.

Gran Cuervo fue al lugar donde habría de encontrar a los wa'paq, y allí Vahiyinen escupió sobre la tierra. Dondequiera que caía su saliva. Los hongos brotaban: eran ellos los wa'paq. Una vez que Gran Cuervo comió algunos, se sintió tan fuerte y alegre que se puso a bailar.

Los espíritus wa'paq le preguntaron cómo era que él siendo un hombre tan fuerte y poderoso, no podía siquiera levantar la bolsa de provisiones de la ballena, a lo que Gran Cuervo respondió: "Tienen mucha razón, soy un hombre fuerte, así que iré a levantar la bolsa de viaje."

Gran Cuervo regresó adonde estaba encallada la ballena, alzó la pesada bolsa como si no tiviera peso alguno y puso a la ballena hacia su camino. Finalmente, Gran Cuervo dijo: "Quédese el amanita para siempre en la tierra y vean mis hijos, los hombres, lo que les enseñará." (6)

Desde entonces, los chamanes koryak hicieron lo mismo que Gran Cuervo, comer estos hongos para adquirir conocimiento y fuerza sobrenatural, para conjurar espíritus y seres animales y para proyectar sus propias almas a otros mundos. De hecho, la palabra chamán proviene de un término siberiano que en legua tuguy significa "adivino, mago, médico, creador de éxtasis, especialista en cosas sagradas y mediador entre el mundo humano y el mundo sobrenatural." (6)

Al igual que otros pueblos ancestrales de Asia y América, los koryak, los chukchis y demás tribus autóctonas de Siberia, conciben al mundo constituido por muchas capas o niveles conectados por un eje central cósmico en donde cada capa tiene sus propios espíritus habitantes y gobernantes. En ocasión de grandes crisis comunitarias o individuales, los chamanes viajaban a los distintos niveles para consultar a los espíritus.

 

Por lo general, sólo los chamanes podían hacerlo; no obstante, con ayuda de los espíritus de los hongos, también la gente común podía emprender el viaje, aunque se reservaba al chamán la interpretación de la experiencia y su aplicación al resto de la tribu.

Los koryak creían que la persona bajo los efectos de los hongos haría lo que le mandasen los espíritus wa'paq residentes en ellos:

Heme aquí, yazco tan triste, decía un viejo, pero si comiera un poco de amanita me levantaría y me pondría a platicar y a bailar. Había un hombre viejo de pelo blanco. Si él comiera un poco de amanita y el hongo le dijera: 'Acabas de nacer', en seguida el viejo se pondría a llorar como un recién nacido. O si el amanita le diera a un hombre: 'Pronto te vas a derretir', entonces el hombre vería cómo se van derritiendo sus piernas, brazos y cuerpo, y diría: '¡Ay! ¿Por qué tuve que comer estos hongos? Ahora parto.' o si el amanita dijera: 'Ve con aquél que está arriba', el hombre iría, y aquél que está arriba lo pondría en la palma de su mano y lo torcería como si fuese un hilo hasta resquebrajarle los huesos y el mundo entero giraría a su alrededor. '¡Ay, me muero!', diría aquél hombre. '¿Por qué comí el amanita?' Pero al volver en sí, lo comería de nuevo, porque a veces es agradable y placentero. Además el amanita le diría a cada hombre, aunque no fuese un chamán, qué es lo que lo aquejaba cuando estaba enfermo, o le explicaría un sueño, o le mostraría el mundo de arriba o el infierno, o predeciría lo que habría de acontecerle. (6)

Una visión del infierno

La experiencia de los europeos que visitaron las regiones siberianas y consumieron Amanita fue muy distinta que la de los pueblos autóctonos. En una descripción de Kamchaktka publicada en 1755 el explorador Stephen Krasheninnikov cuenta que un cosaco, luego de comer los hongos, "tuvo una visión del infierno como un aterrador abismo ardiente al que iba a ser arrojado." El mujumor (nombre que los rusos dan al Amanita muscaria), le ordenó caer de rodillas "y confesar todos los pecados de los que pudiera acordarse", lo cual hizo en presencia de sus amigos, creyendo que lo hacía "en la intimidad del sacramento, tan sólo ante Dios." Peter Frust dice que "el espíritu del hongo se había adaptado sin dificultad a las creencias religiosas del europeo y asumió una posición de sutilidad." (6)

El Amanita muscaria y la ingestión de orina

Aunque la sola idea de beber orina pueda resultarnos asquerosa, las actitudes ante la orina entre los nativos americanos y orientales son muy distintas a las que prevalecen en nuestra cultura occidental. En Asia tenía un uso bastante extendido como desinfectante y medicamento; y para los nativos del noroeste de Canadá, que probablemente llegaron desde Siberia, la orina tenía poderes transformadores y vivificantes. Por eso es que un aspecto extraordinario, como es el empleo en Siberia de la orina de una persona intoxicada con los alcaloides del Amanita muscaria, fue mal entendido y visto con escándalo por los primeros investigadores. El antropólogo ruso Bogoras escribió:

Beber la orina de quien haya comido poco antes Amanita muscaria produce los mismos efectos que comer el hongo. La pasión por intoxicarse llega a ser tan fuerte que, cuando hay escases de hongos, la gente recurre con frecuencia a esta fuente, si no dispone de la Amanita muscaria. Aparentemente sin aversión alguna, se pasan unos a otros este líquido en sus tazas de té. (6)

Y el explorador alemán Von Langsdorf consignó:

Los koryak saben desde tiempo inmemorial que si se bebía la orina de una persona que hubiese comido Amanita muscaria, se experimentarían efectos alucinógenos potentes y duraderos. Un día, un hombre puede embriagarse moderadamente con el hongo y para el día siguiente se le habrá pasado esa intoxicación moderada y estará otra vez completamente sobrio, pro si entonces bebe una taza de su propia orina, se intoxicará mucho más que el día anterior. Por lo tanto, no es nada raro que quienes han consumido este hongo guarden su orina como si fuera un licor precioso, y que la beban cuando se presente la ocasión... Debido a este peculiar fenómeno los aborígenes podían prolongar su éxtasis hasta por una semana con un número relativamente pequeño de Amanita muscaria. (6)

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El furor de los vikingos

Se cree que la Amanita muscaria utilizada como estimulante fue muy popular en el norte de Europa. Se supone que sus propiedades psicoactivas eran las que conducían el Bersek, esto es, el terrible furor de los vikingos cuando entraban en batalla. Según algunas tradiciones escandinavas, los vikingos ingerían este hongo antes de iniciar el ataque a un barco o a un poblado, ya que aumentaba su valor y su fuerza. Un pasaje de la mitología nórdica relata como el dios Wotan (Odín para los escandinavos) fue perseguido por los demonios y, en la huida, de la boca de Slepnir, el corcel de seis patas, caía una espuma roja que se transformaba en estas setas.

Otros que también utilizaban la Amanita como estimulante eran los pescadores clandestinos de salmón en Escocia, que la tomaban con finalidades embriagantes y para aumentar aún más su rendimiento. La bebida consistía en una especie de cóctel elaborado con una mezcla de Amanita muscaria y whisky. Tal brebaje –usado todavía hoy– es conocido como Cathy, en recuerdo a la emperatriz Catalina la Grande de Rusia, que al parecer, fue adicta a esta bebida. (10)

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El uso de Amanita en América

En México y Centroamérica los mayas asociaban el Amanita muscaria con las fuerzas sobrenaturales que controlaban los fenómenos meteorológicos tales como los relámpagos, pero no hay pruebas de que lo emplearan como embriagante sagrado. En la lengua maya-quiché de los indígenas guatemaltecos, el Amanita muscaria es conocido como kakulya, el nombre prehispánico que se daba al dios de los relámpagos, y los mayas de lengua tzetzal de México lo llaman yuy chauk, que significa "hongo de los relámpagos". Se ignora el motivo de esta relación, y aunque el Amanita muscaria se asoció en otro tiempo con una divinidad poderosa y bienamada, hoy se le teme y evita.

Según antropólogos como Peter Furst, dado que los trances extáticos formaban parte de la religión de muchos pueblos indígenas de América, cabría esperar que los rituales y prácticas de sus chamanes contemplaran el uso de Amanita muscaria, sin embargo, la evidencia de dicho uso se limita a una sola región: los Grandes Lagos y sólo dos pueblo: los ojibwa (conocidos como chippewa) y los dogrib, asentados al sur de la frontera entre los Estados Unidos y Canadá.

Una leyenda chippewa cuenta que en otro tiempo un chamán les reveló los secretos del hongo mágico.

Los hongos alucinógenos figuran en algunas leyendas del pueblo ojibwa, pero en las prácticas de sus chamanes constituyen algo más que un mito. Recientemente se descubrió el empleo sagrado de estos alucinógenos en una antigua ceremonia que celebran los ojibwa del lago Superior. También se ha informado de un caso aislado de uso del Amanita muscaria entre ciertos indígenas del norte de Canadá, donde los chamanes de los dogrib (un pueblo de lengua atapasca que vive en la cadena montañosa de Mackenzie), se dice que dan a este hongo la categoría de sacramento en la ceremonia de iniciación de los curanderos neófitos. (6)

 

 

Iniciación chamánica con Amanita

La siguiente crónica procede de las experiencias de un "investigador psíquico" contemporáneo al que Stephen Larsen llama J.B. Poeta. Larsen lo entrevistó para su excelente libro La puerta del chamán (9).

J.B. relata las vivencias que tuvo en 1963, cuando un chamán de los dogrib le tomó como aprendiz y le inició en el camino chamánico con la ayuda del Amanita muscaria.

 

Mi encuentro con el chamanismo tuvo lugar en la región del Great Slave Lake y los montes Mackenzie. Me hallaba trabajando en un campamento de pescadores [...] Había un grupo de indios dogrib que trabajaban de guías: Me habían dicho que aquellos indios comían hongos y por esta razón me interesaban. Había tomado peyote en Nuevo México y me apasionaba la perspectiva de experimentar algo nuevo. Incluso pensé que tal vez aprendería algo.

El jefe de los indios se llamaba Adamie. Me habían contado historias sobre él y sentía curiosidad [...] Adamie procedió a enseñarme. La iniciación consistió en duras pruebas. Fue una preparación para lo que vendría luego. Si yo tenía una estructura, de lo que se trataba era de desmontar aquella realidad, de llevarse mis estructuras hasta dejarme sin ninguna.

Me obligó a bañarme con agua helada, me azotó, me atormentó de manera continua, tanto física como psicológicamente, y durante todo el tiempo me enseñó... Me enseñó cosas sobre el camino de los espíritus, sobre cómo el mundo estaba ordenado de manera distinta de como yo lo había imaginado. Fue un proceso consistente en desmontar y reordenar una y otra vez [...]

Adamie me preguntó si estaba preparado para conocer a los espíritus. Y yo le dije que sí. Comí hongos (Amanita muscaia), él tocó el tambor y hubo una sesión de espiritismo. Fue una experiencia aterradora. La droga daba la sensación de ser tóxica y yo no sabía qué hacer [...] Todo era caos y desorden, yo no estaba preparado, no sabía lo suficiente, no podía juntar las piezas.

Me sentía físicamente enfermo, psíquicamente aterrorizado, cerca de la muerte, sin control, sin dirección. Era un infierno, una batalla caótica e interminable sin ningún objetivo real [...] Pensé que iba a morir, aterrado, muerto de forma violenta, y que nunca volvería. Después Adamie me preguntó qué había pasado, y le expliqué lo que había experimentado. Destacó cada uno de mis temores y me explicó el espíritu que lo controlaba. Me dijo los nombres de los espíritus y lo que hacían.

[Entre aquella experiencia y la siguiente transcurrieron unos dos meses.] De algún modo averigüé que la estaba cagando. Mi forma de ser, la cosa a la que me aferraba no era real. Tenía que dejar de aferrarme a aquella identidad. Había que cortarlo... Después de aquel momento fue la hora de empezar a aprender. ¿Qué son estas fuerzas que te están despedazando? Vamos a ponerles nombre y a ver lo que hay que hacer con ellas.

La siguiente sesión empezó con baile y tambor. Y esta vez participé. Empecé a bailar de forma desenfrenada, cada vez más extasiado. Y luego noté que me subía una ola por el espinazo, que estallaba en mi cabeza y entonces entré en trance.

Durante el trance tuve una visión. Vi un oso. Y el oso me indicó por señas que lo siguiera. Era el espíritu, la fuerza a la que debía seguir, con la que debía hacer mi viaje. Mientras lo seguía el oso se convirtió en una mujer. Y entonces vi una serie de imágenes sexuales, nalgas, muslos, pechos, todo un remolino de sexualidad, de carne.

Yo giraba sin parar, y tenía la sensación de estar cayendo hacia el centro de la tierra. Y mientras caía vi criaturas a mi alrededor, por todas partes. Y me desgarraban y me despedazaban, tomaban pedazos de mí mientras descendía. Y cuando llegué al fondo se lanzaron todas sobre mí y me despedazaron: tenía un halcón sobre los ojos, y un perro con muchos dientes me roía la espina dorsal.

Me despedazaron sin parar. Pero por alguna razón esta vez no tenía miedo de la misma manera. Lo aceptaba todo. Obedecí al miedo y fui con él. Me despedazaron hasta que algún espíritu -alguna fuerza- gritó ¡Basta!... Y entonces empezaron a montarme de nuevo. Mientras iban juntando mis pedazos no reconocí que lo que estaban montando fuese yo. No era exactamente correcto. Había algo que antes no estaba, pero al juntarse, al cobrar forma, empecé a comprender que habían añadido algo. En vez de estar estructurado 1-2-3, estaba estructurado 1-2-3 y 4. Ese 4 era muy importante, hacía que todo fuese más de lo que era antes.

Me embargaba un intenso éxtasis y ondas expansivas de energía recorrían mi cuerpo. Tenía la sensación de que podía ver a través de las cosas, los corazones, los huesos y las almas. Oía un sonido procedente de dentro de mí. Cantaba una canción, la canción de mi experiencia, y noté que la canción me daba una fuerza y un poder nuevos. Sabía que debía recordar aquella canción. Es mi canción de la medicina.

[En aquel momento no tenía idea del simbolismo chamánico de la desmembración] No había leído nada de aquella literatura, nada en absoluto. Hasta mucho después no supe nada de esto. En aquel momento sencillamente sucedió, sin expectativas de mi parte... [Estaba dividido] Una parte decía: "vas a convertirte en un viejo en el bosque, no puedes tener una mujer india. Todo el mundo te tendrá miedo, pero nadie te amará. Adamie es más respetado que amado." En cambio, las otras fuerzas me instaban a continuar el viaje... por más que pudiera sintonizar con los mundos de realidades de su mitología no podía adaptarme a su forma de vida, hacerla mía y quedarme allí el resto de mi vida... Me pareció que tenía que volver a mi propia cultura, resolver mis cosas. Tenía que coger lo poco que había llegado a dominar, llevarlo a mi propia cultura y aplicarlo allí. No hay ninguna mitología que me sirva de base aquí, ni la fuerte presencia física de un guía humano, pero la canción permanece, la canción está siempre allí. (9)

Alicia en el país de los hongos

El típico hongo de los duendecillos del bosque en los cuentos de hadas europeos, un hongo rojo con puntos blancos, es el Amanita muscaria que los ingleses llaman Fly Agaric

Como ya se ha mencionado en el apartado de 
efectos, a nivel psíquico dosis bajas generan de una sensación de ebriedad y gran fortaleza física seguida de efectos sinestésicos específicamente concernientes al tamaño del consumidor y las cosas que observa: macropcia que es la tendencia a ver los objetos más grandes de lo que son y micropsia, que es el efecto contrario.

Saber esto llama particularmente la atención cuando uno recuerda el quinto capítulo de Alicia en el País de las Maravillas.

En las ilustraciones originales del libro -encargadas a Tenniel y supervisadas por el propio Lewis Carroll- la protagonista se topa con un gigantesco ejemplar del tipo Fly Agaric encima del cual descansa una oruga con una pipa propia para fumar opio. Después de escuchar las quejas de Alicia sobre su anormal tamaño, la oruga le explica enigmáticamente:

-Un lado te hará crecer; el otro menguar.
"Un lado, ¿de qué? Otro lado, ¿de qué?, pensaba Alicia.

 

-Del hongo- dijo la oruga, como si la hubiese oído; y de repente desapareció…

"Y ahora", se dijo, "¿cuál será cuál?" Mordisqueó un poco del que tenía en su mano derecha, para probar su efecto. Al instante sintió un fuerte golpe en el mentón: ¡acababa de dar con la cabeza en los pies! Se asustó mucho con este cambio tan brusco, pero se sobrepuso pensando que no había tiempo que perder, ya que estaba menguando rápidamente; de forma que inmediatamente se puso a comer del otro trozo… "Valla! ¡Por fin tengo la cabeza libre!", dijo Alicia con gran alivio, pero su alegría se trocó inmediatamente en alarma, al darse cuenta de que no lograba ver sus propios hombros. Lo que sí divisaba al mirar hacia abajo era un larguísimo cuello, que parecía elevarse como un tallo gigantesco sobre un mar de hojas verdes, que se extendían muy por debajo de sus ojos.

"¿Qué serán todas esas cosas verdes?", se preguntaba Alicia. "Y, ¿dónde se habrán marchado mis hombros? ¡Ay! Y mis pobres manitas? ¿Por qué no puedo veros?" Mientras decía esto, intentaba moverlas para ver dónde estaban; `pero no notaba nada, salvo un ligero agitarse de esa verde hojarasca tan distante… Alicia se acurrucó como pudo entre los árboles; se le enredaba el cuello larguísimo entre las ramas y de vez en cuando tenía que detenerse a desprenderlo. Después de un rato se acordó que aún tenía los trocitos de hongo en las manos y siguió comiendo, mordisqueando primero uno y luego el otro, creciendo unas veces y menguando otras, hasta que hubo recobrado su estatura habitual. (2)

Intoxicaciones voluntarias e involuntarias

Junto con los numerosos informes de experiencias agradables con Amanita mucaria, hay también casos de malviajes, sobre todo en casos de "envenenamiento" accidental con este hongo. Este tipo de casos ilustran la gran diferencia que existe entre las experiencias y percepciones de un consumo voluntario y las de una ingestión involuntaria. En su artículo "Uso recreativo de hongos alucinógenos en Estados Unidos", el farmacólogo Jonathan Ott cuenta que entrevistó a 24 personas que habían comido alguna especie de Amanita, nueve de las cuales lo habían hecho por accidente en una sola ocasión. Las experiencias de los consumidores voluntarios sumaban 280: once de ellos habían comido los hongos entre una y tres veces, mientras que los otros cuatro lo habían hecho entre doce y doscientas veces.

De los nueve consumidores, quienes habían ingerido el hongo por accidente, siete tuvieron experiencias sumamente desagradables y de estos, cuatro creyeron estar al borde de la muerte. Otro de los comedores involuntarios no se percató en un principio de que su efecto se debía al hongo, y aunque no temió morir, las alucinaciones lo llenaron de terror. Tres de dichos consumidores sintieron náuseas y siete experimentaron somnolencia, de estos últimos, cinco perdieron el conocimiento. En general, estas personas albergaban sentimientos negativos hacia los hongos, y no entendieron que alguien pudiera comerlos intencionalmente.

Por el contrario, las quince personas que se habían provocado la intoxicación de manera voluntaria, la consideraban una experiencia grata. Algunas se referían a ella como única, en tanto que otras la comparaban con algunos efectos del LSD, la mariguana, el peyote y los hongos que contienen psilocibina; sólo una de ellas experimentó espasmos musculares, y aunque otras tres sintieron somnolencia, ninguna perdió el conocimiento. Todas ellas tuvieron alucinaciones en diversos grados, pero a ninguna le parecieron molestas u horribles. (15)

Ott concluyó que el miedo a la muerte y otros efectos nada gratos que refirieron quienes comieron los hongos accidentalmente "son producto del miedo a los hongos que prevalece en nuestra cultura. Una vez desencadenados los efectos subjetivos de los hongos, estas personas, a causa de su aprendizaje infantil, creen estar envenenadas de muerte y, por consiguiente, temen por su vida... Es difícil imaginar que tales personas, con semejante actitud, pudieran disfrutar la experiencia." (15)

A la subjetividad de las experiencias hay que añadir la gran variabilidad que existe en la toxicidad de las distintas especies y variedades de Amanita, así como en la tolerancia de cada persona a las toxinas de los hongos. Por eso es preciso proceder con mucha precaución al comer uno de ellos, aun cuando parezca que se trata inequívocamente del A. muscaria y no de una especie venenosa. (6)

Factores determinantes del tipo de experiencia

Desde mi punto de vista, hablar en términos genéricos de la experiencia con Amanita muscaria es muy difícil, ya que depende del hongo, de la persona que los utiliza y del ambiente donde tiene lugar la experimentación. No obstante, se puede decir que hay factores que condicionan el tipo de experiencia. Por ejemplo, lo que determina que una persona tenga o no tenga una experiencia de tipo místico son los antecedentes que tenga esa persona en el camino espiritual y sus expectativas al respecto. Esto mismo han observado también los investigadores Francesco Festi and Antonio Bianchi, de quienes traduzco a continuación el reporte de sus experiencias por compartir plenamente sus puntos de vista:

Hemos tenido un pequeño número de experimentos (seis veces) con un pequeño grupo (cinco personas). Al principio éramos seis pero uno se retiró después de la primera experiencia porque fue demasiado desagradable para él. Hemos constatado, de acuerdo a los datos reportados en varios textos, que la variable más importante es el tiempo de la estación cuando se recogen los hongos. Los hongos más poderosos fueron recogidos a mediados de Agosto, cuando a la temporada estaba comenzando. En los hongos recogidos en septiembre los efectos narcóticos y físicos fueron predominantemente, mientras que en Agosto, los efectos "visionarios" y psiquedélicos estaban más acentuados.

Obviamente la personalidad de cada quien, su motivación, actitud, humor y experiencias pasadas son importantes en las experiencias psiquedélicas. De hecho, la gente interesada en experiencias "meditativas" o introspectivas ha encontrado a los Amanita muscaria cercana a estos sentimientos, mientras que las personas interesadas únicamente en un "viaje" lo han encontrado "demasiado desagradable". La interacción grupal ha demostrado ser insignificante porque el efecto de la droga es muy individual y cada persona quiere estar a solas consigo misma. Quizá esto estuvo determinando por la ausencia de un guía, una persona con cierta familiaridad con la droga, y esta falta ha sido subrayada por todos.

No hemos analizado la importancia de las expectativas y creencias pero es importante que las experiencias cercanas a estados religiosos o de penetración psicológica las tuvieron gentes con fuertes expectativas de una "visión religiosa" y con algún conocimiento de "creencias chamánicas". Otro aspecto muy importante de este hongo es la dieta (el ayuno antes de la toma): comida ligera dos o tres días antes o ayuno ayudó a reducir la náusea de la primera etapa y permitió un transcurso "relajado".

La experiencia con Amanita muscaria puede ser dividida en tres etapas: una primera fase en la que predominan los síntomas físicos de náusea y vómitos, éstos son muy raros, pero la náusea sí que ha estado siempre presente; una segunda fase donde predomina el efecto narcótico, y una tercera donde puede haber visiones y alucinaciones. La cantidad de la droga cambió de 1-2 hongos en Agosto a 4-5 hongos a mediados de Septiembre. Esto fue así porque los hongos de Agosto eran más poderosos y después tiene que incrementar la cantidad. Pero incluso con una cantidad mayor, la experiencia no fue igual: en Septiembre los síntomas físicos de náusea fueron más marcados y la experiencia narcótica y visionaria menor. El rasgo más particular de la experiencia con Amanita es la segunda fase, donde puedes experimentar diferentes niveles de efecto narcótico. Incluyendo ganas de dormir y teniendo sueños "particulares". (2)

Ejemplos de buenos y malos viajes

En los reportes de viajes de la web de Erowid me encontré varios relatos muy interesantes sobre experiencias personales conAmanita muscaria. He elegido dos de ellos y los he traducido para ejemplificar la posibilidad de viajes extremos, malos y buenos, con estos bellos hongos. Además sirven para evidenciar que lo que determina que una persona tenga o no tenga una experiencia de tipo místico son los antecedentes que tenga esa persona en el camino espiritual y sus expectativas al respecto.

Primero el mal viaje:

Terrorífica pérdida de conciencia con A. muscaria
por Devin
Dosis : 5 g A. muscaria (secos)
Peso corporal: 125 lb

Este fue mi primer mal viaje. Antes me había impresionado con el poder de algunas substancias, y desconcertado con otras (como la Salvia), sin embargo no había considerado ninguna de ellas "malas". Trataré de no sonar como que me estoy quejando mucho, pero esta fue la primera vez dentro de un relativamente amplio rango de sustancias en que me he asustado significativamente. Lo más gracioso es que se supone que estos 5 gramos eran una dosis sólo para probar la potencia de los hongos y después ver si necesitaba tomar más. Yo esperaba sentir algo significativo con ellos, pero suponía que sería bastante manejable.

Comí cerca de 3/4 de un sombrerete mediano y unas pocas mordidas del tallo alrededor de las 9 pm. Como una hora después de haberlos comido, empecé a sentir una sensación rara en mi cabeza. Esto fue la subida y pronto subió más. Me tendí en mi cama esperando tal vez náusea o un estado de "somnolencia/sedación". Después de un rato me maravillé que aún pudiera estar conversando un poco con una de las personas que había en mi habitación viendo la TV, porque estaba tan arriba como nunca antes lo había estado. Me quedé atrapado en un loop muy intenso de tiempo, donde me daba cuenta de que estaba en un loop, y ese darme cuenta se convertía entonces en parte del loop. Entonces comencé a sentirme completamente disociado de mis sentidos. No sé cuánto tiempo me tomó recobrar el control y darme cuenta de que estaba en un estado realmente malo; toda mi percepción sensorial era confusa.

Lo que estaba viendo, oyendo y tocando estaba en desacuerdo. No sé si estaba teniendo alucinaciones visuales y/o auditivas. No tenía idea de lo que estaba pasando en este estado de cero-autoconciencia y cualquier número de cosas podría estar incurriendo: alguien podía estar tratando de sacudirme para traerme a la conciencia, podía estar en una ambulancia, camino al hospital, o simplemente podía estar caminando por los bosques. Pensé que me había encerrado en un pequeño ático en alguna parte. También se me ocurrió que podía estar muerto y perdido en esta insana realidad por siempre. Esto me asustó muchísimo, y dije dentro de mi pequeño mundo algo como. "Alguien ayúdeme, todo está fuera de control, y ya no puedo hacerme cargo de ello."
Mi compañero de cuarto estaba viendo la televisión y me dijo después que yo simplemente estaba tendido en la cama, temblando, y que pude haber murmurado algo. Dijo que no estaba muy preocupado por mí, pero yo me alegro que no se haya preocupado y llamado al 9-11. En realidad estuve en mi cama, batallando por traerme de nuevo a la realidad durante lo que me pareció una eternidad, podía sentir la almohada debajo (con un masivo charco de baba en ella), y simplemente me agarré a esta creencia, esperando que fuera la única cosa real, sin importar aquello de lo que intentaba convencerme lo que sea que estuviera escuchando o viendo, para volver a la realidad. Uno de mis amigos entró a la habitación, y ya sea que yo hubiera recuperado el control de nuevo, o que él me haya regresado, todo cobró sentido de nuevo. Pude verlo y hablar con él, y no hay palabras para describir el alivio y la sensación de "¡caramba!" que tuve.

De alguna forma tenía sospechas y no creía que esto fuera real y que las cosas estuvieran de nuevo bajo control -si mi charla con él resultara ser otra alucinación, creo que simplemente me hubiera rendido- pero él me confirmó que en verdad estaba diciendo lo que yo creía estar diciendo. Aún estaba asustado sobre mi habilidad de permanecer aterrizado de nuevo, y le pregunté si podía asegurarse de que él o alguien más estuvieran por allí cerca. En realidad no puedo describir muy bien mi experiencia extra-corporal, pero era obvio que algo iba mal porque no podía dejar de temblar. Ellos me dijeron que tratara de dejar de temblar, pero no pude; de hecho no podía sentir que estaba.

Calculé que apenas habían pasado 45 minutos más o menos. La droga duró hasta las tres de la mañana, pero fui capaz de mantener más el control desde ese punto. Pasé la mayor parte del tiempo en mi cama, excepto cuando me levanté al baño (decidí que definitivamente NO iba a guardar mi orina). En ocasiones sentía que mis sentidos comenzaban a desvanecerse, como el oído o el tacto, pero pude saltar sobre ellos antes de que se me fueran de control. Las visiones no volvieron a ser locas durante el resto de la noche, excepto por algunas cosas que se veían borrosas o faltas de color. Uno de mis amigos me puso una manta porque estaba temblando, cubriendo mi cabeza, y la de privación sensorial me alarmó tanto que tuve que sacar mi cabeza. Estoy bastante seguro de que en ese punto no había nadie en la habitación conmigo (creo que fueron a comprar bebidas o algo) y me asusté de que yo me hubiera ido de nuevo.

Tuve un raro desmayo. Estaba tratando de rascarme un pequeño picor en la cara, pero mi mano se estaba moviendo realmente despacio y me estaba tomando demasiado esfuerzo. Y de pronto todo se apresuró y empujé mi mano hacia mi cara. Me senté, sintiéndome de pronto muy sobrio (sin embargo, era el "ojo de la tormenta", porque regresó de nuevo, aunque no tan duro). Cuando miré, la persona que estaba cerca de mi cama se había movido hace la silla donde mi amigo había estado sentado y había estado vacante desde entonces. Supongo. Me perdí todo eso... wo, desmayado.

Finalmente me dormí a las 4 am o algo así, pensando en loop horrible y aterrorizante que había sido ese viaje. No experimenté ninguna euforia, y no podría llamar a la confusión sensorial sinestesia - era más un conflicto que una mezcla se sensaciones. En resumen, no fue nada divertido, ni fue lo que yo esperaba con esa dosis y ese hongo. Probablemente estaría loco si considerara volver a probarlo, pero pienso que un cuarto de esa cantidad podría haber sido una dosis razonable. Puede ser que haya tenido unos Amanita realmente potentes, o que soy particularmente sensible al muscimol, o las dos cosas. Ahora me doy cuenta de que no debí haber saltado tan profundamente en una sustancia tan oscura y que necesita más investigación. Es un buen abridor de la visión para futuras exploraciones, así es que no quiero cagarla aún más y morir.

-Sé más cuidadoso de lo que piensas que debieras serlo con esto.

Año de la experiencia: 2002 ID: 14778
Añadido en: Mayo 22, 2002 Visitas: 6000

http://www.erowid.org/experiences/exp.php?ID=14778

Y ahora una muy buena experiencia con importantes claves para convertir el asomo de un mal viaje en una experiencia mística:

No un "trip", sino un viaje verdaderamente místico con A. muscaria 
Amanita muscaria
Por Jonathan-X- 
Dosis: Un sombrerete de A. muscaria
Peso corporal: 195 lb

Después de buscar especímenes el día anterior por Mt Rainer, extrañamente ¡encontré un grupo de 4 Amanita muscaria amarillos creciendo en un pequeño lote de aparcamiento justo al lado de mi casa!

NOTA PARA TODOS:

Leí aquí un relato acerca de que los amarillos son malos y que entre más temprana sea la estación, mejor, no sentí que necesariamente esto fuera necesario y por lo menos los resultados de mi experiencia individual prueban lo contrario... (Este hongo fue recogido a finales de Noviembre cerca de la Carretera Federal de Washington). Entiendo que el mortal Amanita phalloides también es amarillo, pero el sombrerete queda mucho más cóncavo y en todas las fotos que he visto los distintivos trozos blancos no estaban presentes y tenían una apariencia mucho más seca, en otras palabras, muy distinto que del Amanita muscaria en su amarillo estado maduro (hay evidencias que apuntan a que los más maduros son los más potentes).

IMPORTANTE CONVERSIÓN QUÍMICA:

Mi siguiente pregunta fue cómo prepararlos. Realmente no quería secarlos, ya que sentí que la preparación era el aspecto más importante de la toma de estos hongos. Leí un reporte donde aseguraba que los antiguos solían cocinar los hongos sobre un fuego abierto con muy buenos resultados. También leí acerca de la importante conversión química que tiene lugar cuando los hongos se calientan convirtiendo el dañino ácido iboténico en el alcaloide más estable muscimol, que produce los eufóricos efectos placenteros que se atribuyen al legendario Soma.

PREPARACIÓN:

Como no disponía de una flama abierta, decidí creativamente inventar mi propio método de preparación usando un enfoque científico/intuitivo. Tenía una sartén de dos pisos probablemente para vaporizar vegetales. Tenía una parte en el fondo que era poco profunda y allí puse alrededor de 1/4' de agua. La parte de arriba tenía hoyos. Así es que puse los hongos en la parte superior y luego puse la tapa. Lo calenté en mi horno en la rejilla inferior a 350 F alrededor de 10 minutos hasta que la sartén estaba bastante caliente. Entonces quité la tapa de la sartén superior, moví la sartén hacia la rejilla superior del horno en "asar a la parrilla" para que el hongo estuviera expuesto. Después de 10 minutos cubrí la tapa, lo cambié a la rajilla de abajo y puse el horno otra vez a 350 F durante otros 10 minutos, lo removí y lo dejé reposar con la tapa puesta para que se siguiera cocinando y luego se enfriara.

INGESTIÓN:

Ya cocinado, el hongo se había tornado menos amarillo y la carne cambió hacia un café grisáceo similar a la carne oscura de pavo, aunque más clara. Después de leer todos los reportes de consumo de este hongo y por las imágenes (en su estado crudo), esperaba un sabor amargo y poco placentero. Cuando puse una pequeña sección triangular en mi boca, 'encontré justo lo contrario! ¡Estaba DELICIOSO! Pensé en el antiguo nombre para los hongos: Carne de los dioses, sabía cómo pollo tierno pero aún más rico y su textura no era viscosa sino ligera y placentera. Comí lentamente el resto del sombrerillo del hongo en un periodo de 2 horas. Ya que era mi primera experiencia con este tipo de hongos y había leído
palabras de precaución, decidí esperar después de comer el primer bocado para monitorear mi cuerpo y asegurarme de que todo estaba bien.

EFECTOS INICIALES:

2.5 horas después desde el primer bocado sentí un efecto muy eufórico y nunca tuve síntomas de náusea, sudores o calambres; aunque sí tal vez ligeros espasmos musculares y un pequeño incremento de saliva. En los reportes que había leído, parecía que aquellos que habían mezclado un poco de "yerba" con los hongos habían tenido mejores experiencias, así es que decidí fumar un poco. Durante este tiempo es realmente cuando empecé a sentir los efectos. Me sentí muy eufórico y sentí como si me estuviera moviendo entre planos de existencia (a falta de una mejor explicación). Sentí que tenía que tomar un baño caliente, así es que abrí el grifo de la bañera. Conforme se llenó de agua, también se llenó mi conciencia y la intensidad de la euforia. Puse mi cabeza bajo el agua caliente y comencé a respirar profundamente y a relajarme.

EL CRUCE DE CAMINOS

En los relatos que había leído identifiqué una especie de cruce de caminos cerca del principio del "viaje". Parecía ser el lugar donde se determina si tu experiencia será una buena o una mala. Alcancé este punto cuando estaba meditando en la bañera. Se sentía como si fuera el portal entre las "regiones" o planos inferiores de existencia. Tal vez eran los "10 Cielos" descritos en el "Segundo libro de Enoch" (aka Secrets of Enoch)- Supongo que es como pasar la prueba del "Hombre de la puerta" o algo así como cuando prueban la pureza de Indiana Jones para alcanzar el Santo Grial... (Mmm, esta es una interesante analogía...) Comenzó cuando sentí un ligero dolor en el lado derecho del pecho y parecía que algo trataba de provocarme miedo y llevarme por ese camino. Usé mi lógica para decirme que mi corazón estaba en el lado izquierdo y que enfocándome en ese dolor sólo estaba haciéndolo parecer peor de lo que era, tenía fe en que iban a pasar buenas cosas si yo mantenía esto en mi cabeza. Después de que rechacé ese miedo, parecía que había seres aguardándome para llevarme a hacia abajo. Parecía interesante, pero en mi corazón yo sabía que ese no era el camino que yo quería tomar. Soy una persona muy espiritual y Conozco a mi Creador y a Cristo, pero de una forma más espiritual que la forma religiosa, así es que le pedí a mi Creador si podía entrar en los Cielos superiores. Cuando hice esto, un fuerte sentimiento de afecto vino desde mi corazón hacia mi Creador junto con un gran deseo de abrazarlo y alabarlo. Lo hice de una forma natural y me sentí elevado, muy elevado hacia un reino mucho más alto (tal vez el 7mo. Cielo) donde residía Dios. Sólo sentí esta gran Luz Blanca permeando mi ser con amor y afecto, sentí como si estuviera abrazando a mi Creador y Él me estuviera abrazando a mí como un padre amoroso abrazaría a su joven hijo. Hasta ese momento nunca había entendido por qué en todas las visiones de la presencia de Dios los ángeles y todos los seres estaban en un estado constante de alabanza hacia Él (de hecho me parecía muy aburrido antes de este momento) pero yo no quería hacer nada más, era como si verdaderamente yo hubiera sido creado para hacerlo y a través de mi alabanza verdaderamente estaba conectando con Él y el círculo finalmente estaba completo.

¡Verdaderamente fue la experiencia espiritual más ASOMBROSA de toda mi vida! Ocurrieron muchas otras cosas que en este momento no siento que sea apropiado compartir, pero me sentí maravillosamente el resto de la noche y caí en un profundo sueño alrededor de las 7:00 am (7 horas después de la ingestión) y dormí muy profunda y contentamente hasta cerca de las 2:30 pm. Desperté sintiéndome maravilloso y con ese brillo interior que comenzó la noche anterior.

CONCLUSIÓN:

No creo que la Amanita muscaria deba usarse de una manera estrictamente recreacional. Creo que la falta de respeto con aquello para lo que fue creado este ícono único de la naturaleza puede resultar en una mala o poco satisfactoria experiencia- Recordad que los Antiguos lo usaban como la parte central de un ritual espiritual para conectar con su Creador. Quizá debamos tratar este regalo con el mismo respeto ya actitud. Aquellos que no estén emocional o espiritualmente fuertes probablemente debieran evitar este hongo y quedarse con las variedades pscilocibas, pero si realmente queréis ver más allá del mundo físico y ser cambiado por ello al conectar con la verdad, entonces este puede ser el mejor instrumento para hacerlo.

NOTA DE PIE DE PÁGINA:

No soy un experto de ninguna clase en este hongo y admito que mis métodos probablemente eran más intuitivos que científicos pero he realizado mi investigación y creo que es esencial que tú hagas tu propia investigación también si deseas tomar este viaje, en caso de que tu propio ser te asegure al principio de la experiencia que puedes evitar el destructivo elemento del miedo.

El único propósito de este escrito es compartir mi propia experiencia para ayudar en la educación de otros.

Año de la Experiencia: 2002 ID: 19200
Añadido: Dec 4, 2002 Visitas: 8488
http://www.erowid.org/experiences/exp.php?ID=19200

Esencias Chamánicas de México: Coloradito

Utilizando las frecuencias vibratorias de diversas plantas ancestrales de poder que emplean en sus prácticas los chamanes mexicanos, el Dr. Luis Solana y Sentíes desarrolló algo que podría describirse como una combinación entre los remedios homeopáticos y los elíxires florales (de Bach). Los llamó Esencias.

Se trata de un set de 21 frasquitos con goteros que contienen agua a la cual se le han trasladado las frecuencias vibratorias de diversas plantas de poder. Cada molécula de agua, posee un polo positivo y un polo negativo, por lo cual actúa como un pequeño imán, adhiriéndose a sus moléculas vecinas para formar clusters, o sea, grupos de varios cientos de moléculas. Estos clusters son estructuras muy delicadas y sensibles a las influencias vibratorias, por lo cual pueden memorizar cierta información, según algunos científicos vanguardistas.

 

El ser humano está constituido casi por un 80% de agua y se supone que esta agua contiene información de sucesos que nos han ocurrido desde el momento de nuestra concepción hasta el tiempo presente, además de información de sucesos acaecidos a cualquiera de nuestros ancestros y que se han venido transmitiendo en nuestro linaje genético.

La capacidad del agua de ser afectada por las vibraciones está estrechamente relacionada con la actividad terapéutica de los remedios homeopáticos, de las esencias o elixires florales y con varias otras terapias alternativas. Se supone que la homeopatía y los remedios florales actúan debido a dicha capacidad del agua de guardar en su memoria, frecuencias vibratorias que al encontrar un nuevo hidroambiente comparten con éste su información. La hipótesis es que esta información resuena vibracionalmente con la información pre-contenida por el líquido corporal de destino y por lo tanto se reproduce un fenómeno dependiente de la ley física que establece que “si dos fuerzas energéticas de igual frecuencia y potencial se anteponen una a la otra, el resultado es la anulación de ambas”, así si oponemos un haz de luz a otro idéntico, el resultado será la oscuridad o bien, si se tratara de ondas de sonido, el resultado sería el silencio.

En el caso de las Esencias Chamánicas de México la información que contienen ayuda a anular memorias inconscientes de traumas personales o transpersonales (o sea pertenecientes a nuestros ancestros o a nosotros mismos pero antes de nacer). Varios terapeutas que han trabajado con ellos, como el Dr. Eduardo Grecco, afirman:
Los remedios Chamánicos que nos aporta el doctor Solana han demostrado en el trabajo clínico una eficacia significativa para alcanzar niveles muy arcaicos de los patrones ancestrales que nos atan al pasado y nos condenan a quedar prisioneros de circuitos de repetición de conductas. De esta manera he podido comprobar en mi práctica terapéutica personal, y en la de muchos de mis alumnos supervisados, que estos remedios ayudan significativamente, no sólo al alivio del dolor, sino a la transformación que nos ponen en el camino de la curación. (27)

El set de las 21 esencias contiene una de Amanita, la cual el Dr. Solana ha observado que sirve para lo siguiente:

 

HS4. Coloradito:

La historia familiar se caracteriza por la sobre valuación de la razón y el conocimiento. 
En su Karma, experiencias de desvalorización afectiva substituida por la inteligencia y la lógica. 
En lo Pre-personal experiencias de embarazo no deseado que provoca culpa, ira y vergüenza en la madre e inadecuación y agresividad en el bebé (común en violaciones). 
Biográficamente, los pacientes suelen ser obsesivos, ritualistas, con sentimientos de vergüenza o culpa, son minuciosos, rígidos, con una gran agresión contenida donde interviene de manera muy importante la figura del padre. Este remedio trabaja dichos sentimientos. 
Resulta excelente para trabajar las muertes que no se han terminado de enterrar, lo mismo en el ámbito personal que familiar (concluye lutos). 
(27)

 

 Bitácora de Vuelo con Amanita muscaria
16 de enero

Me comí una Amanita muscaria grande y ya seca a las 12:00 luego me puse a limpiar la casa y contestar mails atrasados hasta que a las 2:45 empecé a sentir los primeros efectos. Me pesaban las manos y el cuerpo, podría escribir que estaba mareada, pero no. Cuando uno está mareado quiere que se le quite el mareo porque no es algo grato. En cambio este mareo del Amanita era un estado agradable.

Un mareo agradable necesita otro término descriptivo, quizá por eso los peruanos hablan de la "mareación" de la ayahuasca. Pero la mareación del Amanita es distinta a la mareación de la ayahuasca, que no provoca esta pesadez agradable que sentí al inicio, parecida a la pesadez tipo hachís puro.

 

Calculando que el efecto tardaba entre 2 y 3 horas en comenzar, a las 3:00 me comí otra Amanita más pequeña con el propósito de prolongar o intensificar el viaje alrededor de las 6:00 y después me salí a caminar por el bosque. Estuve tres horas viajando exteriormente y a eso de las 6:00 regresé a la casa para el viaje interior. Sólo aguanté una hora despierta y el viaje terminó en el estado onírico...

Una llamada telefónica que no alcancé a contestar me despertó poco antes de las 8:00 y no pude recordar mis sueños. Hice algunas cosas que tenía que hacer en ese momento en el ordenador, hablé por teléfono con Joanra y cuando me di cuenta, me sentía de lo más normal, cené unas setas con perejil para no desentonar e intenté dormirme de nuevo. No pude, así es que me levanté, preparé palomitas y vi una excelente película. Después de eso sí que me dormí profundamente hasta la mañana siguiente... otra vez sin recordar mis sueños.

Aparte de la mareación pesada que sólo experimenté al principio, no tuve náuseas ni otros síntomas físicos notables a excepción de unos 15 minutos en los que me sentí extraordinariamente bien dentro de mi cuerpo, cosa verdaderamente inusual en mí... El resto de las cosas inusuales que me sucedieron fueron más bien a nivel interno. Mi vista estuvo normal todo el tiempo y en ningún momento tuve las distorsiones perceptuales que se espera cualquier lector de Alicia en el País de las Maravillas después de saber que su autor era afecto a las amanitas: sentir que me encogía o me agrandaba, caer por un largo hoyo, cosas así... En este sentido, como siempre que me olvido de deshacerme de cualquier expectativa, me quedé desilusionada.

Y en el resto del sentido, como siempre que me recupero de la decepción y me centro en lo que sí hubo, agradezco un momento de comunión excepcional con un amoroso eucalipto, un mensaje de mi alma y más de media hora de deleite escuchando un CD de coros angelicales... O sea que teóricamente el balance resultaría bastante positivo, pero... no sé, creo que me esperaba mucho más debido al sueño que tuve el día que las corté por primera vez... Creo que tendré que hacer un reportaje o relato detallado para esclarecer esto, tal como el sueño me lo sugería... 

Relato detallado y reportaje gráfico del viaje

Gracias a la eficiente ayuda de los ángeles, cuando llegamos a vivir a Santiago de Compostela Joanra y yo, encontramos una sitio tal como lo pedimos ambos: yo: cerca de la naturaleza y con un espacio adecuado para meditar, y él: cerca de la ciudad y con un espacio agradable para montar su oficina.

Nuestra casa está a unos quince minutos del casco antiguo de Santiago y detrás de nuestra calle hay un camino rústico que conduce a un bosquecito encantador de eucaliptos y algunos árboles autóctonos del hermoso, verde y lluvioso paisaje típico de Galicia.

 

El primer día que entré al bosque vi por allí un viejo hongo naranja que parecía haber sido un Amanita, me puse muy contenta y le pedí al bondadoso y magnánimo Universo que me regalara un nuevo Amanita si es que había por allí algunas esporas listas. Regresé días después de una racha de lluvias, en una tarde soleada y no lo podía creer: ¡¡¡entrando, en medio del camino había no uno, sino muchos sombreritos rojos!!! 

Me quedé sin habla...

Enseguida me aficioné a ir regularmente al bosquecito y cámara en mano fui atestiguando su nacimiento, desarrollo y esplendor, decadencia y descomposición.

Me di cuenta de que los hongos tienen una vida muy breve y que encontrar alguno en pleno esplendor cuando se entra al bosque durante la temporada correcta es ya toda una sincronicidad...

En cuanto los vi por primera vez pedí permiso al espíritu de los Amanitas para elegir dos y tomarlos cuando estuvieran en su esplendor.

Escogí los dos más grandes que encontré, uno en verdad era grande y el otro era más bien mediano.

Afortunadamente los animales del bosque me dejaron unos pocos intactos porque cada que regresaba encontraba más hongos mordidos o perforados...

Al principio estaba muy emocionada y ya quería comérmelos enseguida porque pensaba que se ingerían tal como los psilocibos, pero buscando información en internet vi que en más de una web recomendaban quitarles los tallos y comerlos secos. No encontré ningún reporte de nadie que los hubiera comido frescos.

Así es que yo muy obediente de la sabiduría compartida en internet, les quité los tallos, pero como el horno de la casa no iba muy bien, los dejé sobre un radiador del sistema de calefacción y quedaron más bien tostados.

Antes de comerlos hice mi ritual personal para invocar al Espíritu de la Amanita muscaria y saqué unas cartas oraculares que me auguraban que necesitaba experimentar la fuerza terrenal de Serapis, que estaría acompañada por alguno de mis guías, y que recibiría un mensaje de mi alma si escogía un libro y abría una página al azar.

Pensando en todo esto pedí un mensaje a mi alma y escogí como vehículo El Maravilloso Universo de la Magia de Enrique Barrios, cuya portada tienes que forrar de blanco cuando lo empiezas:

Toma una hoja en blanco y escribe en ella siete deseos emanados de tu corazón, siete grandes anhelos tuyos, aunque te parezca que son muy difíciles de obtener y no tengas la menor idea de cómo se van a realizar. Esto es un apoyo para tu conciencia, para que te ayudes a descubrir lo que quieres, para que no lo olvides y descartes lo que no deseas... No pidas poco. Recuerda que estás en buena relación con tu Dios (si todavía te cuesta verlo dentro de ti) y que como Él es Amor, sólo quiere el mayor bien y la felicidad más inmensa para ti. Ojalá no lo olvides porque es verdad. (A menos que tú decidas que no es verdad. En ese caso, no lo es para ti.) Una vez que hayas escrito tus siete objetivos, pínchate un dedo y firma con tu sangre. Así se establece un "pacto de sangre" entre tú y tus objetivos. También es indispensable que nadie sepa lo que haces y que ocultes el papel de miradas ajenas... Los demás viven en el "no se puede". Cuídate; todo "se pega". En la Magia Blanca lo más importante es descubrir los deseos del Dios Interior, pero es a veces la labor más difícil en este Camino. El Dios Interior de cada cual, manifestación de la Gran Energía de Amor Universal, tiene sus anhelos y realizaciones propias qué lograr a través de ti, pero a menudo descubrirlas es más difícil que realizarlas.

¡Justo en este punto me había quedado la última vez que lo leí! Y es que pasé días pensando cómo podía diferenciar los deseos de mi corazón de los deseos de mi mente, como advierte el autor más adelante y como no llegué a ninguna conclusión, no los escribí... ¡Vaya que es difícil! Bueno, segunda llamada, me doy por enterada querida alma. Esta semana me comprometo por lo menos a escribirlos todos y luego ya decido si son o no del corazón, antes de hacer el pacto...
Por el momento llegó el momento de probar mis nuevos altavoces Altec Lansing con el mismísimo cd de Cantos Celestiales compilado por 
Juan Ruiz que estuvo puesto durante mi Segunda Cominión con la Abuela Ayahuasca.

Resulta que hace tiempo, estando en el espléndido Parq Güell de Barcelona, iba paseando y escuchando esta misma música cuando de pronto entré espontáneamente en el anhelado estado +12 y disfruté de una experiencia mística gratuita, tan intensa como la más alta cumbre de ayahuasca, aparentemente sin motivo alguno... Durante quince minutos me bañó la gloria y lloré sin parar de puro gozo, por primera vez sin ningún psicoactivos de por medio...

Poco después leí un libro de Richard Yensen llamado La medicina psiquedélica, donde decía que se pueden inducir estados ampliados de conciencia con la introducción de elementos sensoriales que hayan quedado asociados a una experiencia cumbre con psicoactivos... En mi caso, la música fue ese elemento sensorial que al estar asociado a mi segunda y gloriosa comunión con ayahuasca, me retrotrajo al mismo estado. Aunque la duración haya sido menor, la intensidad fue exactamente la misma...

Desde entonces no he parado de pensar que

El éxtasis es un cóctel químico que mi cerebro puede preparar
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ él solito !!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Como una respuesta condicionada a un elemento asociado.

Y por supuesto he tratado de replicar experimentalmente esos condicionamientos asociados con los diversos psicoactivos que he utilizado. He probado con olores, buscando por ejemplo los mismos inciensos que usa Juan en las sesiones de ayahuasca, he probado con imágenes, viendo películas o fotografías asociadas a mis viajes y por supuesto he utilizado las diversas músicas que me han acompañado en diversos momentos con distintos psicoactivos... pero nada.... ¡¡nada de nada!! No he logrado disparar la replicación de mi coctel químico endógeno +12 ni una sola vez...
Así es que en aquellos momentos me disponía a realizar un nuevo experimento: utilizar un elemento sensorial asociado: el cd de los Cantos Celestiales, aprovechando los últimos y sutiles efectos de las amanitas...

Desgraciadamente no hubo +12... sóio un buen rato, igual que cualquier otro buen rato sin nada y menos por supuesto que un buen rato con marihuana...

Y allí fue donde me quedé dormida, suponiendo que el viaje continuaría y despertaría con recuerdos extraordinarios de sueños extraordinarios, pero nada... me despertó abruptamente el timbre del teléfono y no recordé nada de nada... Lo cual me produjo una gran frustración y ahora voy a explicar por qué:

Resulta que el mismo día que corté las amanitas, invoqué un sueño donde me aconsejaran algo para que mi viaje con ellas fuera lo más placentero posible y esto es lo que soñé:
Estaba en un avión y mi compañera de asiento era Silvia Macías Núñez, una de mis mejores amigas de la primaria en el Sucre. Nos sorprendíamos del reencuentro y hablábamos de lo que habían sido nuestras vidas. Me sentía muy satisfecha de contarle acerca de mi vida personal y profesional y le hablaba especialmente de mi web de las drogas. Ella me preguntaba: "¿En qué época de tus reencarnaciones tienes más problemas?" y yo le respondía que sin duda ¡¡¡en la 
Atlántida!!! En el sueño mi respuesta era totalmente normal... y fue recibida por mi amiga también con toda naturalidad. Ella me recomendó que hiciera un reportaje con fotos de nuestro encuentro y a mí me daba mucha emoción el sólo pensarlo. Luego mi viaje continuaba sola, pero en bicicleta. Tenía que pedalear para llegar a mi destino y me iba muy feliz...

Yo lo interpreté simbólicamente de esta forma: Mi mejor amiga de la infancia (de mi evolución como alma en mi ciclo de reencarnaciones), representada por Silvia, pudo haber sido el espíritu de la Amanita muscaria (quizá estuve encarnada en alguna cultura que las utilizara de forma ritual y tuve una buena relación con su espíritu grupal en esa época, lo cual explicaría que me las encontrara en el bosque tan fácil y agradablemente). Ahora nos reencontrábamos después de mucho tiempo (probablemente muchas vidas), y este espíritu de la Amanita quería saber de mí. Por eso yo le contaba sobre mi encarnación actual, como resumen de todas, poniendo énfasis en algo que tenía que ver con dicho espíritu, o sea mi web de las drogas. Este espíritu me preguntaba en qué época tenía más problemas (quizá para ayudarme a limpiar algo durante el viaje) y yo le contestaba que en la Atlántida (lo cual puede ser literal: la Atlántida, el súpercontinente que se supone existió y se autodestruyó, o simbólico: una época lejana de la que no tengo conciencia, no lo sé... ahora la mente me hace dudar, pero recién despertada creía que en verdad hablábamos del continente llamado Atlántida) y luego me recomendaba que hiciera un reportaje gráfico de nuestro reencuentro (del viaje que tendría con ella al ingerir las amanitas). Después de ir en un avión (un gran viaje con las amanitas), tenía que continuar en bicicleta (un vehículo distinto, ¿los sueños?) para continuar el viaje, lo cual me provocaba mucha felicidad...

Debido a esta interpretación yo tenía demasiadas expectativas sobre el viaje antes de comenzarlo y por eso, lo que ocurrió, aunque estuvo bien, me desilusionó bastante. Sobre todo el no recordar mis sueños, ya que tenía la esperanza de que quizá lo mejor iba a darse justamente en el terreno de los sueños... Quién sabe, tal vez sí se dio, y fue tan doloroso o tan lejano a mi conciencia actual que quise bloquear el recuerdo... no lo sé.
Pero bueno, por eso estoy aquí escribiendo todo esto, con ilustraciones y todo, tal como me recomendó el personaje de mis sueños... Y mientras cumplo con mis deberes, trato de ver si puedo esclarecer algo.

Lo que en mi perspectiva salvaría el viaje, sería que realmente hubiera tenido un sueño sanador y lo hubiera recordado. Pero no recuerdo nada y eso me frustra...

Puede ser que sí lo haya tenido o puede ser que no y simplemente quiero mantener esta esperanza para no enfrentar la otra conclusión que mi cerebro insiste en presentarme aunque yo en verdad me resisto a reconocerlo: que intentar repetir la primaria no es divertido...

Bueno, esto es algo duro de reconocer para mí siendo precisamente la autora de esta web , pero cada vez lo siento con más insistencia, no sólo con la Amanita, sino en general con todos los psicoactivos: tengo la sensación de que son algo que ya no me da placer aunque intento seguir buscándolo en ellos por el recuerdo, por la fuerza de la costumbre, por todo el tiempo y el amor invertido en estudiarlos... No sé, creo que tengo la misma sensación que tenía cuando entré en la adolescencia y no quería dejar de jugar con mis Barbis, ¡¡exacto!!, he encontrado la comparación precisa para describir lo que siento.

Siento que seguir probando psicoactivos es seguir jugando con Barbys cuando hay chicos que ya te invitan a salir... y esos chicos que me invitan a salir son mis experiencias que me dicen que ya estoy lista para entrar en contacto con mis guías sin intermedio de las plantas como herramientas de poder... y que ahora me toca explorar cómo entrar en estados ampliados de conciencia prescindiendo también de la ayuda externa... Sad but true... Bueno, ya lo he escrito y por cierto creo que éste es el primer deseo que escribiré en mi lista de siete...

1. Entrar y salir de estados extáticos (+12) y estados de unidad trascendente (+6) a voluntad, sin la ayuda de agentes externos.

Ups, se me olvidaba que la lista es secreta... Bueno, confío en ti, yo sé que sí se puede lograr y seguramente tú también lo sabes por haber llegado hasta este punto. Lo que aún no sabemos es cómo lograrlo...

 

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DEL AMANITA MUSCARIA

1. Anónimo: El Rig Veda, Consejo nacional para la Cultura y las Artes, México, 1995
2. Antonio Bianchi y Francesco Festi: Amanita muscaria: Mycopharmacological Outline and Personal Experiences, PM&E Volume Five 
http://www.erowid.org/plants/amanitas/amanitas_writings4.shtml
3.Carroll, Lewis: Alicia en el país de las maravillas, Editorial Alfredo Ortells, España, 1980.
4
Fericgla, José María, "Enteógenos y principales embriagantes tradicionales en el area mediterránea", Societat d'Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius
http://www.etnopsico.org/textos/alu_medit.htm
5. Fericgla, José María: El hongo y la génesis de la Cultura, Col. Cogniciones, Los libros de la liebre de marzo, Barcelona, 1997.
6. Furst, Peter, et all: Hongos, especies alucinógenas, Enciclopedia de las Drogas Psicoactivas, Diana, México, 1995.
7. Goodman, Alfred et allGoodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. Edición, Panamericana, Argentina, 1991.
8. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988
9. Larsen, Stephen: La puerta del Chamán, Martínez Roca, Barcelona, 2000.
10. López Sáez, Antonio: "El oscuro mundo de los hongos tóxicos o alucinógenos", en Botánica mágica y misteriosa, Mundiprensa, España, 2000.
11. McKenna, Terence: El manjar de los dioses, Paidós, Barcelona, 1999.
12. Mircea, Eliade: El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, México, FCE, 1960.
13. Ott, Jonathan: Pharmacoteon, Natural Products Co., USA, 1996. (Traducido recientemente por La Liebre de Marzo).
14. Ott, Jonathan y J. Binwood: Teonanácatl: Hongos alucinógenos de Europa y América del Norte, Ed. Swan, San Lorenzo del Escorial, España.
15. Ott, Jonathan: "Uso recreativo de hongos alucinógenos en Estados Unidos", citado en Furst, Peter, et all: Hongos, especies alucinógenas, Enciclopedia de las Drogas Psicoactivas, Diana, México, 1995.
16. Piñeiro, Juanjo: El despertar del hongo. Diario de un psiconauta en México
17. Piñeiro, Juanjo: Psiconautas, exploradores de la conciencia, La liebre de marzo, Barcelona, 2000.
18. Samorini, Giorgio: Los alucinógenos en el mito: Relatos sobre el origen de las plantas psicoactivas, La liebre de marzo, Barcelona, 2000.
19. Shulgin; Alexander & Ann: TIHKAL, Transform Press, USA, 1997. En Internet: 
http://Hyperreal.com/drugs/tihkal/
20. Schultes, Richard E. y Hofmann, Albert: Plantas de los dioses. Orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.
21. Smith, Huston: La percepción divina, Ed. Kairós, Barcelona, 2000.
22. The Lyceaum, Drug Achives, (Internet 
http://www.lycaeum.org/drugs/)
23. Wasson, Gordon et all: El camino a Eleusis, FCE, México, 1992.
24. Wasson, Gordon et all: La búsqueda de Perséfone: enteógenos y los orígenes de la religión, FCE, México, 1992.
25. Wasson, Gordon: "En busca del hongo mágico", "Las primeras fuentes", "El hongo sagrado en el México contemporáneo" y "Los hongos en la arqueología mesoamericana", "El ololihuqui y otros alucinógenos de México", en Espacios, No. 20, año XIV, ICSH, México, 1996.
26. Weil, Andrew & Winifred Rosen: Del café a la morfina, Integral, Barcelona, 1993.
27. Solana Luis Manuel: Plantas Ancestrales de Poder: Una alternativa psicoterapéutica del presente y el futuro, Editorial Índigo, Barcelona, 2004.

Webs:

http://www.erowid.org/plants/amanitas/amanitas.shtml
http://www.redangels.yage.net/journal.html

 


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