Conclusiones

Conclusiones, Perspectivas y Nuevas Hipótesis

 

 

 

 

 

 

 

¡La objetividad científica no existe! 
El investigador, por el acto mismo de investigar, desempeña un papel activo en aquello que investiga, convirtiéndose en partícipe y creador de lo observado.

 

La "realidad" a nivel cuántico es un conjunto de posibilidades y depende del observador cuál de ellas se manifestará en un momento dado ante él.

Según se desprende del Principio de Incertidumbre de Heisenberg, el físico y el fotón están involucrados en un diálogo creativo que, de algún modo, convierte una de muchas posibilidades cuánticas en una manifestación. Y según Bohr y Winger, la conciencia es la variable oculta que decide cuál de las posibilidades se manifestará. De lo cual se desprende que nosotros creamos nuestra realidad precisamente manifestando aquello en lo que decidimos enfocar nuestra atención, de forma consciente o inconsciente.

En el campo de la ciencia esto significa que el investigador, por el acto mismo de investigar, desempeña un papel activo en aquello que investiga, convirtiéndose en partícipe o creador de lo observado. Por tanto, ¡la objetividad científica en un mito!

En mi opinión, el mero hecho de saber que nuestra interferencia en la naturaleza de las cosas las transforma, requiere que modifiquemos drásticamente la manera de vernos a nosotros mismos y la manera en que hemos venido considerando nuestras verdades absolutas, tanto en la ciencia como en la vida cotidiana.

Me parece un acto de honestidad científica cumplir con el deber -que es a la vez una oportunidad- de exponer los supuestos bajo los cuales partí al comenzar mi investigación acerca de las drogas, y la manera en que estos supuestos fueron transformándose al transformarme yo. Si te interesa conocerlos en detalle se encuentran enumerados en la segunda parte del apartado Acerca de...

Como esta página está dedicada a las conclusiones, aquí sólo resumiré en dos frases el conjunto de creencias y actitudes utilizadas para configurar esta web que es el recuento de mis percepciones acerca de los psicoactivos:

  • Mi posición de partida, bastante ingenua y extrema, podía expresarse como: "¡Vivan las drogas!"; mientras que la actual, mucho más acotada pero sostenida con el mismo entusiasmo, es: "¡Vivan los psicoactivos de tipo visionario utilizados en un entorno terapéutico/chamánico orientado hacia el autoconocimiento!"

Sin dejar de advertir a continuación que si bien son herramientas excepcionales para ayudarnos a ampliar nuestras percepciones y nuestra conciencia, el trabajo de transformación y adaptación fruto de este tipo de experiencias hay que hacerlo fuera de sus efectos, en el día a día, y eso como cualquier otra meta requiere constancia, paciencia y perseverancia.

Mediante la serie de entrevistas que realice a diferentes personas acerca de las drogas, me propuse experimentar conscientemente la relación entre observador y sujeto observado, por lo que cada una de ellas se encuentra precedida de un apartado de antecedentes, en el que doy cuenta de mis condiciones previas, tratando de consignar los principales pensamientos, creencias, impresiones e ideas preconcebidas que podrían incidir de cualquier manera en la percepción que tenía de mi entrevistado, para contrastarlas después con los resultados de la entrevista.

Mis primeras apreciaciones con respecto a este ejercicio, no por lúdico menos revelador, me resultan asombrosas. Por un lado, estas anotaciones me han permitido constatar que efectivamente voy por la vida comprobando lo que de antemano he decidido ver respecto a cada persona y circunstancia, y esto funciona tanto en un sentido positivo como en un sentido negativo, o sea que experimento tanto lo que más temo como lo que más espero.

He observado que a mis entrevistados les sucede lo mismo, de tal suerte que atraen a sus campos de experiencia únicamente aquellas situaciones que comprueban sus creencias previas y suelen ignorar o descalificar todo aquello en lo que no creen, y al no admitirlo y no fijar su atención en ello (ya sea positiva o negativamente), eso no forma parte de su realidad.

Obviamente también he podido confirmar que lo mismo sucede conmigo, de tal suerte que he llegado a percibir con total claridad que:

  • Coexistimos encerrados en nuestras propias realidades limitadas, la mayoría de las veces queriendo imponérselas a los otros creyendo que son las mejores, cuando no las únicas.

¡Y aquí se hallan los fundamentos de nuestra mutua intolerancia y de nuestros conflictos!

En el caso de las drogas, al ser este un tema tan polémico y polarizado, esta coexistencia de realidades resulta mucho más evidente.

El chico que comienza a consumir éxtasis con sus amigos y considera que no le pasa nada malo y al contrario, percibe cosas que antes no percibía y se la pasa muy bien, cree que esa es la realidad del éxtasis y desconfía, descalifica y se aísla (al menos aparentemente), de la realidad del psiquiatra de una institución oficial que trata personas aquejadas de sobredosis, desequilibrios emocionales y complicaciones psico-emocionales propias del consumo excesivo y/o consuetudinario del éxtasis.

Este psiquiatra desconfía, descalifica y se aísla de la realidad de los consumidores moderados, quizá ni siquiera cree en su existencia, por eso sale y da conferencias y escribe artículos y recauda fondos apoyando la prohibición del éxtasis y advirtiendo a quien puede contra su uso. Esa es su realidad. En sus informes y en sus experiencias, así como en las estadísticas de muertes sospechosas en las que se encuentran rastros de éxtasis durante las autopsias, se fundamentan las autoridades para sostener la prohibición e intentar proteger a los ciudadanos de esa realidad que es tan evidente para ellos.

Realidad que coexiste con la del terapeuta anónimo que clandestinamente ha mantenido el uso de MDMA (éxtasis) como coadyuvante en sus terapias desde que se descubrió, antes de la prohibición internacional, su capacidad de evocar empatía y traer a la conciencia material reprimido que ayuda a sanar a sus pacientes.

Esta realidad es la que ve y apoya el químico que le sintetiza MDMA al terapeuta y que seguramente poco o nada tiene qué ver con las motivaciones que guían a un colega suyo a producir cantidades masivas de la misma substancia para un narcotraficante que tal vez, dentro de su realidad, no se considera a sí mismo como tal, sino como una persona de negocios que cumple la función de satisfacer una demanda de algo que él mismo consume y no encuentra "maligno". Y también desde su realidad esta persona encontrará justificable cortar la sustancia con algo que cree inocuo antes de distribuirla entre sus dealers o camellos que desde su realidad harán lo propio antes de abastecer al mismo chico que ha comenzado a consumir éxtasis con sus amigos...

Nuestras "realidades" coexisten y permanecen inamovibles repitiéndose en un loop interminable que debe responder a la ley de la inercia misma, ya que, según he observado, este loop sólo puede ser modificado mediante un mínimo grado de apertura hacia la posibilidad de tolerar o albergar creencias diferentes o mediante el deseo expreso y la voluntad de cambiarlas. Y no importa qué tan cerca estén de ti las otras realidades o cuan fuerte llamen a tu puerta, ya que si quieres negarles la entrada a tu realidad, simplemente no podrán entrar o entrarán tan distorsionadas que te resultarán plenamente descalificables.

Así es que, una vez advertido lo anterior, me propongo exponer a continuación las conclusiones que sostengo hasta el momento en mi versión de la realidad, o sea, mi proyección de las drogas tal cual las veo...

 

CONCLUSIONES RESPECTO A LA PROHIBICIÓN DE CIERTAS DROGAS Y LA VENTA DE OTRAS

  • Los psicoactivos sujetos a control internacional no están clasificadas en función de su toxicidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dividido en cuatro Listas los psicoactivos sujetos al control internacional. Teóricamente esta división debería corresponder a su grado de toxicidad y a su mayor o menor utilidad terapéutica, para asegurar así la prohibición total de las drogas más dañinas y la venta restringida de las que pueden ser útiles al ser humano a pesar de los riesgos que conllevan.

No obstante, en la práctica esto no es así. Y cualquier persona puede comprobarlo fácilmente si compara los apartados de "farmacología" de las 42 páginas dedicadas a los diferentes tipos de psicoactivos que comprende esta investigación y revisa después su clasificación legal en los correspondientes apartados de "hechos interesantes".

En la Lista I, que supuestamente es la de mayor nivel de peligrosidad, junto con las llamadas "drogas duras" (opio, morfina, cocaína, heroína) y las denominadas "drogas de diseño"(2CB, MDA, XTC), se encuentran algunos de los psicoactivos más inofensivos para el organismo humano como son los "visionarios" (mezcalina, LSD, psilocina, psilocibina, DMT) y la marihuana (que varios países están despenalizando ya en virtud de sus comprobadas utilidades terapéuticas, a pesar de no ser tan inocua).

Mientras que en las Listas II, III y IV se ubican muchas de las drogas más adictivas y dañinas, aunque eso sí, más redituables para las transnacionales farmacéuticas que las venden bajo receta médica, como es el caso de los antidepresivos, antipsicóticos, sedantes hipnóticos, barbitúricos y estimulantes sintéticos.
(Ver más al respecto en la sección de 
Legislación Internacional)

  • La prohibición internacional no está fundamentada en la protección de la salud pública

Así como el nivel de toxicidad de las drogas no tiene nada que ver con su clasificación internacional, la salud pública tampoco es el criterio que hay detrás de la prohibición de ciertos psicoactivos y la venta libre o restringida de otros.

El alcohol, el tabaco, los solventes industriales y los sedantes hipnóticos provocan mayores tasas de mortalidad en todo el mundo que todas las sustancias prohibidas juntas y su consumo resulta mucho más dañino para el organismo humano que el de ciertas drogas supuestamente más peligrosas englobadas en la Lista I, tales como la marihuana, la LSD, la MDMA, la pscilocibina y la mezcalina, por ejemplo.

En realidad, en la primera Lista figuran todos las psicoactivos que de alguna u otra forma han estado asociados a las minorías étnicas, a grupos marginales o a los movimientos contraculturales; a pesar de que algunos de ellos hayan sido considerados como fármacos muy prometedores en el ámbito de la psiquiatría y la psicoterapia, de acuerdo a diversos estudios efectuados antes de que su incorporación en esta Lista hiciera virtualmente imposible continuar investigándolos.

La mayoría de ellos han entrado directamente a esta Lista a instancias de la Drug Enforcement Administration (DEA), organismo encargado de hacer cumplir la ley anti-drogas de los Estados Unidos; país cuyos temores, aversiones y apoyo económico influyen sustancialmente en los criterios de la Organización Mundial de la Salud.
(Ver más al respecto en la sección de 
Aspectos extrafarmacológicos detrás de la prohibición)

  • La prohibición internacional no tiene sustento en el derecho penal liberal

De acuerdo a los principios que rigen el derecho penal liberal, la penalización de una conducta requiere que ésta afecte o ponga en grave riesgo un bien jurídicamente protegido tal como la vida, el patrimonio, la integridad física o la seguridad nacional. En el caso de las drogas no queda muy claro cuál es el bien jurídicamente protegido. En un primer momento se les consideró delitos contra la salud, sin embargo, no está definido cómo es que los elementos que configuran el tipo penal del tráfico de drogas efectivamente ponen en peligro el bien jurídico en cuestión. Por ejemplo, ¿en qué momento la posesión de una sustancia deviene en un trastorno a la salud?

La posesión de sustancias ilícitas es una conducta que por sí misma no constituye ni una lesión, ni una puesta en peligro del bien tutelado. Este es un tipo penal de los llamados "de autor" en el cual no está en realidad prohibiéndose una acción sino una personalidad.

También resultan violados por la legislación antidrogas los principios de racionalidad de la pena (el cual estipula que la sanción equivale al daño causado), de humanidad (que protege los derechos humanos de los infractores), de idoneidad (que exige se demuestre que la criminalización es un medio útil para el control de un problema social) y de subsidiariedad (que impone la previa comprobación de que no existen alternativas adecuadas a la criminalización). El primer principio es violado porque el monto de las sanciones no guarda ninguna relación con el "daño" causado; resulta menos grave la pena por violación o algunos casos de homicidio doloso, que por "delitos contra la salud". El segundo principio es violado sobre todo en casos de tráfico internacional ya que el tráfico de pequeñas cantidades se castiga con severísimas penas, mientras los que explotan su necesidad difícilmente llegan a ser sancionados. El tercer principio es violado porque se ha demostrado sobradamente la inutilidad de la intervención penal para la resolución de los problemas de farmacodependencia, y el cuarto principio ha sido ignorado por completo ya que no se ha comprobado que no existen alternativas adecuadas a la criminalización.

 

RESPECTO A LAS CONSECUENCIAS DE LA PROHIBICIÓN

  • El narcotráfico y las muertes por desinformación y adulteraciones son consecuencias directas de la prohibición

El saldo de la lucha contra las drogas puede medirse en función de diversos indicadores: en niveles de violencia y corrupción, en incidencia de ganancias ilícitas sobre la economía mundial o regional, en cuadros de oferta y demanda o en listas de defunción. Listas que incluyen, además de traficantes y defensores de la ley, a un buen número de consumidores desinformados respecto a las modalidades de uso o estafados con drogas adulteradas.

La prohibición excluye la posibilidad de un mercado regulado en el que existan controles de calidad estrictos y eficientes, tal como los que imperan en la industria farmacéutica.Esto, aunado a la avaricia de los narcotraficantes, imposibilita la obtención de drogas puras, ¿por qué ganar menos vendiendo un buen producto cuando se puede ganar más adulterándolo sin peligro de ser sancionado por las instituciones de salud? En el mundo de la venta y la reventa de fármacos prohibidos, presidido por el lucro, el engaño y la traición, el abuso suele pagarse con la muerte.

Al igual que las “familias” italianas en tiempos de la Ley Seca que ilegalizó el alcohol en los Estados Unidos, las familias actuales, es decir, los “carteles” colombianos y mexicanos, realizan destacados servicios en cuestiones sindicales, sociales y de alta política. Al igual que los “capos” de la mafia, los “narcos” han llegado a pactos estables con las fuerzas policíacas y militares, pagando y cobrando impuestos informales en sus zonas de control. Al igual que a las viejas familias, a los carteles les conviene la ilegalización y el rigor en las medidas represivas porque ello deja fuera del negocio a los pequeños traficantes. No obstante,  los capos del narcotráfico han llegado más lejos en cuestión de corromper a los integrantes del gobierno, a tal punto que en estos momentos el vínculo entre poder político y narcotráfico en algunos países de América se antoja indisoluble.

  • La prohibición es un medio de control político e ideológico

Los Estados Unidos no sólo exportas al Tercer Mundo sus laboratorios y sus drogas lícitas, sino sus "agentes especializados en narcóticos". Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia, Irán, Turquía, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Brasil y México, son países cuya estabilidad política preocupa sobre manera a los Estados Unidos, dado lo cual resulta altamente sospechoso que sea precisamente en estos países donde sus agentes reportan mayores actividades de "cooperación en la lucha antidroga". Cualquier persona suspicaz puede advertir en ello una intervención disfrazada.

Para maquillar la intervención y para mantener las grandes cuotas de legitimidad en sistemas políticos cuyos gobiernos se encuentran constantemente cuestionados en virtud de los actos de corrupción en los que incurren sus miembros, resulta lógico que se recurra al poderoso y universal mecanismo de lucha común contra el enemigo.

Desde tiempos inmemoriales es sabido que dentro de la dinámica social cualquier localización del mal en un segmento definido genera consensos respecto a los valores defendidos y provoca cierto sentimiento de unidad. Esto es relativamente sencillo en la actualidad ya que los telediarios y la prensa popular se preocupan más por transmitir las noticias que por cuestionarlas. Así, pudiendo restablecer la solidaridad social cuando se debilita, la mayoría de los gobiernos suelen apartar la atención pública de los problemas reales y logran canalizarla hacia problemas menos relevantes, mientras pretenden estar trabajando por el bien común.
(Ver más al respecto en la sección de 
Aspectos extrafarmacológicos detrás de la prohibición)

  • La opinión pública no cuenta con una información veraz y equilibrada respecto a las drogas

A través de los medios de comunicación masiva, cualquier persona regularmente informada recibe toda una serie de noticias, en su mayoría parciales, respecto al tema de las drogas en las que difícilmente se cuestionan las políticas públicas que sustentan la prohibición.

Lo que se critica, se lamenta o se aplaude son los resultados de estas políticas. Si algún individuo ha consumido algún psicoactivo ilícito esporádicamente obteniendo algún resultado positivo de ello o si alguna persona lleva más de diez años de uso consecutivo sin sufrir el deterioro moral y psíquico que se espera del consumo prolongado, podemos estar seguros de que sus nombres y sus experiencias nunca aparecerán consignados en las páginas de ningún diario, ni se escucharán en noticiero radial o televisivo alguno; allí no hay noticia, la noticia está en el último crimen que cometió cualquier otro "bajo el influjo de una sustancia prohibida".

Informar al público sobre los peligros de la adulteración, sobre las dosis letales de cada droga o sobre los pasos a seguir en caso de intoxicación, no es una labor que se planteen los medios de comunicación. Tampoco el Estado. El papel que se plantea éste es el de perseguir a los narcotraficantes "para acabar con la demanda y por ende con el consumo". El papel de los medios es perseguir la noticia que impacte y conmueva en función de los imperativos éticos del momento.

Así pues, la noticia no está en las muertes provocadas por la adulteración y atribuidas al consumo. La noticia está en la muerte misma y en el carácter epidemiológico de dicho consumo. Está en la corrupción o en los esfuerzos de los organismos dedicados a hacer cumplir la ley anti-drogas, está en las cantidades oficialmente admitidas respecto a decomisos y destrucción material de sustancias prohibidas, está en las firmas de los acuerdos de cooperación para la interdicción o en los tropiezos suscitados al tratar de implementarlos, está en el lavado de dinero, está en las pérdidas y en las ganancias monetarias que se derivan de la venta ilegal y los intentos por frenarla... Y desafortunadamente esto es lo único que conforma la opinión pública.

  • La prohibición afecta directa e indirectamente a muchas personas

Los pueblos de América Latina y de otras partes del planeta que tradicionalmente han venido utilizando y comerciando con plantas psicoactivas como parte de su cultura y de su religión se ven afectados por la prohibición que los convierte en criminales porque los representantes gubernamentales de otros países y otras culturas, totalmente ajenos a su idiosincrasia y sus valores ancestrales, consideran que sus conciudadanos son incapaces de abstenerse de abusar de sustancias que suponen peligrosas para su salud.

Los investigadores y terapeutas que antes de la prohibición estudiaron y administraron diversos psicoactivos a personas voluntarias y pacientes que libremente accedieron a ser sujetos experimentales, también se vieron afectados por la prohibición que ha hecho virtualmente imposible continuar trabajando con las sustancias incluidas en le Lista I, a las que no se les reconoce utilidad terapéutica alguna, a pesar de los múltiples informes que demuestran lo contrario, como es el caso de la LSD y la MDMA por citar sólo dos de ellas.

Los pacientes potenciales que podrían beneficiarse de la utilidad terapéutica de sustancias prohibidas también se ven afectados, al igual que la humanidad entera si contamos con que la prohibición reserva las sanciones más severas para los psicoactivos de tipo visionario, capaces de permitirnos alcanzar, al menos potencialmente, estados de conciencia místicos o premísticos capaces de transformar benéficamente la estructura de la personalidad de quien los consume bajo condiciones adecuadas.

  • Los principales beneficiarios de la prohibición no son los ciudadanos a quienes se pretende proteger

Está plenamente comprobado que la muerte no depende del uso, sino del abuso o del mal empleo de los fármacos, por ello, quien persiga la objetividad deberá separar la moral positiva del derecho penal, la represión de la química, así como los intereses de grupos políticos y económicos del interés social.

El uso de drogas es tan antiguo como la humanidad. No obstante, la primera prohibición de fármacos a nivel global se llevó a cabo en este siglo. A partir de entonces parece haber desaparecido el recuerdo de que alguna vez la producción, el tráfico, la venta y el consumo de todo fármaco fueron actividades libres y que la responsabilidad de su abuso o de su mal empleo se imputaba exclusivamente al individuo y no a la droga en sí.

De esta manera, quienes antiguamente habrían sido considerados como personas que evadían la responsabilidad de moderar sus impulsos y controlar su tendencia al exceso, hoy son tratados como víctimas que -inducidas por agentes externos- contraen una enfermedad que se apodera de su conciencia eximiéndolos de toda responsabilidad.

En medio de la cacería suscitada por la prohibición, son pocos los que se atreven a recuperar las nociones de templanza, responsabilidad y autogobierno para oponerlas a las actuales concepciones de amenaza externa, liberación responsiva por enfermedad y necesidad imperiosa de protección estatal.

Si el poder quisiera procurar realmente el bien común protegiendo a sus ciudadanos, en lugar de invertir millones en organizar la represión, podría comenzar por informar verazmente al público sobre calidad de las existencias de drogas ilícitas en cada zona; podría difundir indicaciones sobre dosis activas y letales; contraindicaciones; efectos de cantidades pequeñas, medianas o altas; modos de detectar empíricamente la adulteración; remedios inmediatos en caso de intoxicación y demás información que resulte útil a los consumidores. También podría invertir ese dinero en campañas efectivas de prevención y deshabituación, pero más que nada, en obras sociales que beneficien realmente a los grupos más susceptibles de caer en la drogadicción.

 

RESPECTO AL DEBATE A FAVOR DE LA DESPENALIZACIÓN DE LAS DROGAS

·         Resulta imperativo revisar la legislación internacional de sustancias controladas

Las estadísticas nos demuestran que año tras año se elevan impunemente los índices de personas privadas de su libertad por cuestiones relacionadas con la prohibición de ciertas sustancias, los índices de consumo de la mayoría de las mismas y los índices de muertes directa o indirectamente ocasionadas por la prohibición.

Cualquiera que sea el indicador que se consulte, la evidencia de la incapacidad de la prohibición para reducir estos índices obliga a considerar la posibilidad de terminar con el control internacional o en todo caso, de revisarlo a fondo para encontrar dónde están los errores a fin de corregirlos.

La intervención jurídica, de acuerdo a los principios éticos que justifican su existencia, se subordina al respeto a la dignidad y autonomía de la persona humana. Estas aspiraciones se cristalizan en los principios rectores del derecho penal "liberal" o de "garantías" sustentado en la mayor parte de los ordenamientos jurídicos modernos. Y tales principios son sistemáticamente violados todos los días mediante la aplicación de la legislación internacional en materia de drogas, por lo cual, revisar esta legislación resulta un imperativo dictado por la más elemental de todas las lógicas.

·         Es indispensable involucrar al gobierno estadounidense en el debate sobre la despenalización

Debido a la influencia general de Estados Unidos en la ONU, particularmente en los lineamientos de la Organización Mundial para la Salud, debido a su protagónico papel en la iniciativa prohibicionista y en la inclusión de la mayoría de las sustancias a las listas de control internacional, y debido a su manifiesta pretensión de actuar como policía mundial, es necesario incluir a los Estados Unidos en cualquier agenda seria que pretenda plantear la despenalización.

Muchos países aún están sometidos a los intereses políticos y económicos de los Estados Unidos y no harán ninguna propuesta de despenalización que pueda resultar políticamente incorrecta a los ojos de quienes desean agradar y temen desafiar.

Por eso es que el debate sobre la despenalización es un asunto global que debe plantearse de forma multilateral para que tenga impacto real.
(Ver más al respecto en la sección de Aspectos extrafarmacológicos detrás de la prohibición)

·         Se requieren sensibilidad, tolerancia y equilibrio para plantear la despenalización

Hasta ahora, el escaso debate que se ha desarrollado en torno a la idea de despenalizar las drogas incluye por regla general posiciones extremas. Posiciones en las que se discuten conceptos morales y buenos deseos antes que cursos lógicos de acción frente a problemas graves y crecientes.

Hay muchas personas de buena voluntad que sienten el deber moral de alejar a otras del peligro mortal que ven en las drogas y para estas personas, muchas de las cuales tienen gran influencia sobre la opinión y las políticas públicas, despenalizar las drogas equivale a aceptar la debacle y condenar a muerte a miles de personas.

También hay muchas personas de buena voluntad que sinceramente creen que el problema de las drogas se acabará cuando desaparezca la prohibición y únicamente se enfocan en luchar contra ella sin proponer ninguna otra alternativa, escandalizando y preocupando aún más a los prohibicionistas con sus actitudes.

En por eso que plantear la despenalización requiere grandes dosis de sensibilidad, tolerancia y equilibrio para contemplar las preocupaciones e intereses de todos los involucrados y no sólo las de un grupo en particular.

   

RESPECTO AL VÍNCULO ENTRE CHAMANISMO Y PLANTAS SAGRADAS

  • ;">Sólo se puede hablar de chamanismo desde la antropología occidental

Los conceptos de chamán y chamanismo son puramente teóricos y su utilidad está reducida a los círculos antropológicos y culturales. Seguramente la mayoría de los chamanesno se consideran a sí mismos como tales, excepto los tungu de Siberia, que es de donde viene el vocablo xhaman que hemos convertido en chamán. Esta palabra se deriva del verboscha, "saber", por lo que chamán significa "alguien que sabe, sabedor, que es un sabio", e identifica la trilogía "hombre-dios-medicina".

Si le preguntáramos a un chamán huichol a qué se dedica so qué función tiene dentro de su sociedad, quizá nos diga que es un marackame, que es el término equivalente en su cultura. Si le preguntáramos lo mismo a un chamán de la selva colombiana, quizá nos diga que es un taita porque es la palabra que usan ellos. Inclusive habrá quienes utilicen la palabra brujo como término equivalente.

Entonces este neologismo de chamán lo hemos acuñado desde la antropología para podernos referir a un hombre sabio que está en contacto con lo divino y que puede guiar y ayudar a otras personas. Y en este sentido, un terapeuta o un psicólogo transpersonal que reúna estas características, también sería un chamán de nuestra cultura occidental pues cumpliría las mismas funciones.

·         El chamanismo en sus orígenes era un camino de autoconocimiento

Lo que diferencia a unos chamanes de otros es, en primer lugar, su propósito y en segundo lugar la tradición a la que pertenece y la formación que ha recibido.

El propósito original de lo que entendemos por chamanismo era el autoconocimiento y como tal, constituye uno de los caminos más antiguos hacia el despertar del ser humano o la iluminación, como se le llama en otras doctrinas. A este tipo de chamanismo hoy en día se le conoce como chamanismo esencial para diferenciarlo de los propósitos ulteriores que, al paso del tiempo, fueron adquiriendo los herederos de la tradición que se separaron cada vez más del antiguo conocimiento.

Entre estos propósitos ulteriores, el más difundido en la actualidad es la sanación, principalmente de síntomas y enfermedades psíquicas y físicas; pero también hay quienes utilizan los llamados "poderes chamánicos" para el ataque y la defensa, o simplemente para ganar dinero propiciando una especie de chamanismo "turístico" que responde a la demanda de "viajes" utilizando las llamadas "plantas de poder", muchas de las cuales pertenecen a la categoría de los psicoactivos visionarios.

  • No todos los chamanes utilizan plantas psicoactivas ni todos los que las utilizan son chamanes

Aunque en su condición de hombres sabios prácticamente todos los chamanes tienen conocimientos de herbolaría, no todos utilizan plantas psicoactivas dentro de sus prácticas de sanación y docencia. Y aún entre aquellos que las utilizan, este hecho no se considera un fin en sí mismo, sino un medio o una herramienta para acceder a otras coordenadas de ubicación de la conciencia en un intento por ensanchar las percepciones y por sanar el cuerpo, la mente y las emociones de quienes las utilizan.

Entre los no chamanes, o sea, los no sabios, es donde nos encontramos con el fenómeno de confundir la utilización de estas herramientas psicoactivas con la finalidad misma de la práctica chamánica y caer en casos de adicción camuflada de espiritualidad.

El empleo de estas herramientas entre los auténticos chamanes suele ser temporal, mientras adquieren la capacidad de expandir naturalmente su conciencia sin necesidad de recurrir a ellas.
(Ver más al respecto en el apartado de Chamanismos)

 

RESPECTO AL VÍNCULO ENTRE ESPIRITUALIDAD Y PSICOACTIVOS

·         Mediante el consumo de psicoactivos visionarios se pueden tener experiencias místicas

Las plantas que durante miles de años han venido usando los chamanes de todas épocas, así como los principios activos que nuestros químicos han sintetizado o extraído de ellas y que apenas han comenzado a utilizar nuestros modernos chamanes -o sea nuestros terapeutas psiquedélicos-, tienen el potencial de provocar las experiencias que hemos llamado espirituales, místicas, trascendentales y hoy por hoy, transpersonales.

Esto no es una garantía ni una regla general, es sólo una posibilidad estadísticamente elevada cuando los psicoactivos de tipo visionario se utilizan bajo un contexto y propósito adecuados.

Mediante vivencias personales y el estudio comparativo de los relatos de otras personas acerca de experiencias místicas "espontáneas" o "naturales" y el de experiencias místicas generadas bajo los efectos de algún psicoactivo, he llegado a la conclusión de que no hay diferencia entre unas y otras.

En la mayoría de los casos lo que hace la diferencia es la preparación psicológica y espiritual previa que permite reconocer, integrar, y aplicar en la vida cotidiana el conocimiento resultante de tales experiencias.

·         La experiencia mística es un cambio en la química de nuestro organismo

Los cambios en la química de nuestro organismo propiciados por la ingestión de ciertas sustancias psicoactivas o por causas que aún nos resultan desconocidas y llamamos espontáneas, pueden ocasionar que tengamos una experiencia de carácter místico. Probablemente este cambio en nuestra química orgánica se debe a alguna orden glandular que da la señal de producir, liberar o metabolizar algún o algunos neurotransmisores u hormonas que nos permiten acceder a estados de nuestra conciencia que normalmente no son los habituales.

En ocasiones, ante la repetición de determinados estímulos que estuvieron presentes durante una experiencia trascendente lograda con ayuda de algún psicoactivo, pueden desencadenarse los mismos efectos, sin haber consumido de nuevo la sustancia. Y también está la cuestión del llamado "efecto placebo" en el que se le hace creer a una persona que una píldora que contiene azúcar o alguna cosa inocua es un psicoactivo determinado y esta persona experimenta los efectos propios de la droga que cree haber tomado.

Así es que, al igual que una sustancia psicoactiva, un estímulo sensorial o una creencia pueden desencadenar una orden glandular cuyas señales eléctricas cambien nuestra química y con ello nuestro estado de conciencia siempre y cuando tengamos un referente de ese cambio, o sea, un recuerdo del mismo registrado en nuestra memoria.

 

RESPECTO A LAS TERAPIAS CON PSICOACTIVOS

·         El uso responsable de psicoactivos en terapias psico-emocionales ha obtenido prometedores resultados

Las terapias pisiquedélicas y transpersonales contemporáneas bien podrían considerarse una reminiscencia o una expresión neochamánica de la sabiduría ancestral que nos impulsa a seguir utilizando sustancias psicoactivas como herramientas para sanar nuestros problemas psico-emocionales y reencontrarnos con el Espíritu, la Divinidad, Dios o lo Transpersonal.

Analizando la información referente a las diversas aplicaciones terapéuticas de los psicoactivos de las que he tenido noticia, he encontrado resultados positivos que van de lo excelente a lo espectacular. Desafortunadamente la prohibición terminó con la enorme mayoría de estas prometedoras investigaciones y en la actualidad dificulta enormemente la posibilidad de retomarlas o iniciar nuevos estudios al respecto.

  • La legislación actual obstaculiza la investigación científica y las aplicaciones terapéuticas de los psicoactivos incluidos en la Lista I

Resulta muy difícil para los terapeutas e investigadores de cualquier campo científico obtener fondos para proyectos que no son bien vistos porque no tienen perspectivas claras de resultar redituables dada la legislación actual, o simplemente porque se consideran "políticamente incorrectos".

Y es aún más difícil superar estos y otros escoyos como los complicados trámites para investigar sustancias comprendidas en la Lista I, trámites que resultan aún más engorrosos si la investigación está financiada por fondos privados, en cuyo caso hay que trabajar bajo las arbitrarias y paranoicas condiciones policiales que conlleva tal atrevimiento.
(Ver más en el apartado de Espiritualidad y terapias con psicoactivos)

 

RESPECTO A LA ADICCIÓN

  • La adicción es un síntoma

Trasladar la fuente de nuestra felicidad hacia un factor externo, sea éste una persona, una cosa, una actividad o un psicoactivo, genera invariablemente una dependencia hacia ese factor y una pérdida de poder. Quien sufre una adicción ha confiado en que existe algo externo que tiene la capacidad de hacer desaparecer, minimizar u olvidar, aunque sea momentáneamente un malestar previo y le ha cedido a ese algo el poder de hacerlo feliz.

Cualquier dependencia es entonces un mero síntoma que nos revela de una forma muy intensa que hay un malestar manifiesto o latente. Desde mi perspectiva, la causa última de ese malestar es producto del vacío que nos produce nuestra desconexión del Espíritu, el Todo, el Tao, la Unidad, lo Transpersonal, la Fuente o la Divinidad.

En este sentido todos somos buscadores de algo con que rellenar el vacío de la desconexión. La diferencia es que algunos ya hemos asumido conscientemente esa búsqueda y otros todavía no. Me parece que entre aquellos que sentimos más fuerte, o al menos más evidentemente, ese vacío, se encuentran los más grandes candidatos a la adicción.

  • Abandonar una adicción requiere un trabajo integral

Suspender el uso de una substancia no es suficiente para terminar con una adicción. De hecho, la simple suspensión puede resultar contraproducente porque no se está llegando a la raíz del problema y puede haber recaídas o pueden buscarse adicciones sustitutivas.

La adicción se manifiesta en los niveles físico, mental, emocional y espiritual y es necesario que también sea tratada desde estos cuatro aspectos. Se requiere aplicar conjuntamente una estrategia de desintoxicación y reparación del daño físico y del campo energético; una terapia psicológica personal y/o el apoyo de un grupo de ayuda para tratar la parte emocional; una concientización profunda respecto a los efectos de las drogas para actuar en el nivel mental; y una clara identificación de las dificultades espirituales que conducen al abuso de sustancias.

Por eso es que quien se recupera de una adicción, recupera su poder. En este sentido una adicción se vuelve una oportunidad muy grande para identificar la verdadera fuente del vacío y emprender el camino de vuelta a la unidad con todo lo que nos rodea. El camino es distinto para cada quien, pero es uno y el mismo, es el famoso: "Conócete a ti mismo" inscrito en las paredes del Templo de Delfos.

Por cierto que el segundo mensaje inscrito en este templo iniciático era "Nada en exceso"...
(Ver más al respecto en el apartado de Adicción y enfoques para tratarla)

PERSPECTIVAS

La liberación sexual que tuvo lugar durante la séptima década del siglo pasado, más que una liberación, fue el estallido de una olla de represión emocionalmente sobrecargada debido al historial prohibitivo heredado siglo tras siglo, de mente a mente y hasta en la memoria genética.

  • La última liberación que habrá de llegar con este nuevo milenio, será la de las drogas y en nuestras manos está que no se convierta en un estallido contrarrepresivo.

Tratar de prevenir el "pecado" de querer modificar la propia conciencia escondiendo la verdad para no tentar a los "herejes en potencia" es una estrategia propia de la Edad Media. También lo es tergiversar la verdad o simplemente desentenderse de ella y mentir aprovechando la ignorancia de los demás para crear confusión y disuadir la curiosidad provocando miedo.

En el caso de las drogas, como sociedad, seguimos haciendo uso de estas oscuras estrategias atrincherados en nuestra ignorancia y nuestros propios temores.

Así como hasta hace relativamente poco aún prevalecían los últimos mitos sobre el tabú de la sexualidad, en esta época aún nos toca convivir con los mitos relativos al tabú de las drogas: "si las pruebas se apoderan de ti y tu vida se convertirá en un infierno "; "una vez que te enganchas jamás podrás dejarlas y robarás y matarás para conseguirlas y destruirás a tu familia"; "droga = muerte, consumidor = adicto, adicto = criminal", etc.

Es por ello que en nuestra larga y apretada agenda global para este milenio, que incluye temas tan prioritarios como la salud del medio ambiente y el respeto efectivo de los derechos humanos, otro de los principales retos consistirá en:

  • Establecer la verdad en cuanto al tema de las drogas y deslindarla de los mitos y creencias ofreciendo información veraz, completa e imparcial.

Ahora que estamos transitando del paradigma antropocéntrico al paradigma de la integración, lo más elemental, lo más sensato, la evidencia hacia la cual apunta el sentido común es precisamente que comencemos a liberar la información sobre las drogas; antes de plantearnos seriamente la posibilidad de despenalizarlas.

Durante los cerca de cinco siglos en que prevaleció la represión sexual, ésta ocasionó una enorme cantidad de energía negativa en nuestro ambiente social, producto de la acumulación colectiva de sentimientos de culpa, vergüenza y autodevaluación individual en millones y millones de humanos a lo largo de generaciones. Generaciones aprisionadas por el miedo que arrastraron una cadena de consecuencias desastrosas tales como abortos clandestinos, castigos, torturas psíquicas, mutilaciones, enfermedades venéreas y exclusión social.

Durante los últimos quinientos años, pero con un recrudecimiento especial en lo que va de este siglo, la represión de las drogas también ha ocasionado un caudal energético similar de sentimientos de culpa, vergüenza y desvalía además de castigos, adicciones, criminalidad, exclusión social, muertes por sobredosis y otros problemas derivados tanto de la desinformación como de la misma prohibición.

  • La despenalización de las drogas se va a dar tarde o temprano, eso es un  hecho.

Si no es en esta generación será en la próxima, cuando los consumidores de  fin de semana de drogas de diseño y smart drugs adquieran posiciones de poder económico y social, y al no desconocer ni temer lo que temían sus padres y sus abuelos, aprovechen alguna coyuntura económica de déficit presupuestario para el sector salud o algo así y, liderados por algunos políticos de ocasión que esgriman la necesidad de recaudar más impuestos sin el coste macroeconómico de una reforma fiscal, decidan ponerle fin a una prohibición que no ésta fundamentada en razones farmacológicas, muy convencidos de que, después de todo, las drogas no son tan malas y pueden ser muy redituables.

Ojalá que cuando aparezca esta coyuntura ya estemos preparados para afrontarla y seamos capaces de evitar la repetición de los mismos patrones de problemática familiar y social derivados del abuso del alcohol y el tabaco, nuestras drogas más duras y más legales.

  • De acuerdo a la ley de compensación, antes de alcanzar el equilibrio, hay que hacer una visita de rigor al polo opuesto, así es que más nos vale destensar la liga de las drogas antes de soltarla.

Y esta distensión comienza obligatoriamente por dejarnos de mitos y exponer la verdad antes de mirarnos a los ojos y comenzar a vislumbrar las verdaderas causas de nuestra sintomatología social...

Durante el proceso de liberación sexual, en la época del amor libre, tuvimos oportunidad de observar el boom de la promiscuidad, divorcios, abortos, pornografía, showgirls, sida, etc., como efecto secundario de soltar de golpe uno de los extremos de la liga.

Aunque algunas personas piensan que los que quieren consumir drogas ya lo hacen y lo seguirán haciendo con o sin prohibición, diversos analistas han contemplado la posibilidad de un periodo crítico en que la despenalización pueda provocar un aumento del consumo y del abuso, quizá muy disparados, debido a la novedad y al simple ejercicio de una recién conquistada libertad. No obstante, tras este panorama inicial también hay quienes vaticinan un descenso gradual hasta llegar al abandono del consumo o a una utilización moderada.

Y también estamos quienes pronosticamos que si este estallido se da, puede ser reducido con el simple acto elemental de dar información verídica, confiable y detallada a los posibles nuevos usuarios, con la misma libertad con que ahora se reparten condones y se habla sobre el embarazo y el sida a los adolescentes que comienzan su vida sexual.

·         El proceso de la despenalización requiere tolerancia y paciencia para realizar una transición gradual hacia la libertad total.

Quizá debamos atravesar un periodo inicial con una regulación más permisiva que paulatinamente vaya dando pie a mayores cuotas de libertad y autorresponsabilidad.

Durante esta transición además sensibilizar a la opinión pública mediante la difusión de información veraz sobre los psicoactivos, será preciso abrir los mayores causes posibles a la investigación médica y psicoterapéutica de las sustancias actualmente comprendidas en la Lista I.

Esto ayudará sin duda a que enfrentemos mejor preparados lo que haya que venir y nos dará herramientas valiosas para lidiar con ello.

Conjuntamente la sociedad habrá promover nuevas actitudes y formas de conducta orientadas a reforzar la responsabilidad individual, y los Estados se verán obligados a implementar políticas públicas a corto, mediano y largo plazo dirigidas a readecuar los viejos programas de prevención del abuso y la adicción y a enfrentar eficientemente los nuevos retos que se deriven de la venta regulada.

  • Promover la responsabilidad en el uso de drogas, no sólo es posible, sino indispensable.

El rescate social de los valores de la moderación, el autogobierno y la templanza, nos puede llevar a una etapa de comprensión, experiencias seguras, reducción de adicciones, curación y expansión espiritual mediante el uso adecuado de psicoactivos visionarios, consumidos en el contexto propicio bajo la brújula de nuestro sentido común orientada hacia el Espíritu.

Por todo esto, ahora es el momento oportuno para iniciar o unirnos a algún tipo de movimiento internacional que propicie una nueva cultura de las drogas; que analice y denuncie los intereses ideológicos y económicos vinculados al origen y sostenimiento de la prohibición; que abra y aproveche cualquier foro para plantear la despenalización y combatir el estigma negativo que rodea a las drogas; que promueva y financie la libre investigación científica de los psicoactivos y su utilización terapéutica, y que contribuya a difundir información básica y realista sobre todos estos aspectos como pretende esta web.

NUEVAS HIPOTESIS

Conforme he ido experimentando estados ampliados de conciencia mediante diversos psicoactivos de tipo visionario, han surgido algunas inquietudes concretas que he tratado de esclarecer tomando cursos, leyendo, intercambiando experiencias con mis compañeros de viaje y buscando respuestas en mi propia guía interior.

Básicamente son seis las cuestiones principales que me inquietan:

1) qué hacen exactamente los visionarios en nuestros cuerpos para ampliar nuestra conciencia y permitirnos experimentar cosas tales como "la energía del amor",
2) cuáles son los factores internos y externos que favorecen las experiencias de tipo místico, 
3) por qué algunas personas experimentan “visiones" o "escuchan" cosas y otras no,
4) el peligro de adicción a los placenteros estados ampliados de conciencia,
5) la relación de la figura de Jesucristo y sus enseñanzas con la ayahuasca, y 
6) cómo trasladar el sentido de las experiencias místicas a la vida cotidiana.

Todos estos temas están relacionados tanto con mi orientación espiritual y ciertas situaciones pendientes en mi proceso de crecimiento, como con mi interés científico en dilucidar cuál es la mejor manera de aprovechar las valiosas herramientas que considero pueden ser los psicoactivos de tipo visionario para todas aquellas personas que se sientan interesadas en experimentar con ellos.

A fin de poder avanzar en estos espacios del conocimiento he tenido que buscar nuevos parámetros, tanto en los aportes de la nueva ciencia como en la denominada "filosofía perenne".

Entre otras cosas esto me ha llevado a estudiar las teorías respecto al Campo Energético Humano de físicos como Barbara Brennan, a hacer un Curso de Visión Aural con el doctor Cristian Salado y a buscar el conocimiento actual respecto a las antiquísimas referencias védicas en torno al sistema de los centros energéticos llamados chakras.

De tal suerte que ahora sé -por lo que he visto y lo que he podido comprobar indirectamente- que los seres humanos tenemos campos energéticos o cuerpos sutiles que van más allá del cuerpo físico; que a partir de cierto campo energético termina nuestra individualidad y lo que sigue son campos comunes que todos compartimos; que dentro de nuestras estructuras individuales tenemos una red interna de centros energéticos que regulan nuestras funciones psíquicas, emocionales y físicas, además de mantenernos conectados con otros planos; y que esta red corresponde fehacientemente a las descripciones del sistema de chakras y los meridianos de acupuntura.

En función de estos nuevos conocimientos tengo un marco mucho más amplio e inclusivo que me permite formular las siguientes hipótesis:

  • ;">Los psicoactivos actúan sobre campos energéticos o chakras específicos puesto que cada chakra está relacionado con un centro hormonal distinto y la regulación hormonal está directamente relacionada con los neurotransmisores involucrados en la experiencia psicoactiva.
  • ;">Todos los psicoactivos afectan el chakra raíz en distintas formas.
  • ;">Las diferencias entre un psicoactivo y otro dependen de los demás chakras que afectan y de la forma en que son afectados.
  • ;">Todos los psicoactivos visionarios tienen en común la afectación del chakra coronario además del chakra raíz.
  • ;">La ayahuasca, además de afectar el chakra coronario y el chakra raíz, tiene efectos sobre el chakra cardiaco.
  • ;">El abuso de un psicoactivo bloquea en primera instancia aquellos chakras sobre los que en un principio actúa favorablemente.
  • ;">Existe una tendencia a desarrollar adicción hacia los psicoactivos que afectan los chakras que tenemos menos desarrollados. Esto es así cuando mediante su uso reiterado pretendemos seguir obteniendo resultados favorables, sin darnos cuenta que los efectos acumulativos resultan contraproducentes y terminan bloqueando aún más los chakras que en principio estimulaban de forma positiva.

Bajo los efectos de un psicoactivo visionario:

  • ;">Las personas que presentan cierto nivel previo de apertura del chakra coronario, tienden a tener experiencias místicas.
  • ;">Las personas que tienen visiones presentan cierto nivel previo de apertura de la parte frontal del chakra del entrecejo.
  • ;">Las personas que tienden a "saltar por las ventanas creyendo que pueden volar", presentan un nivel previo de obstrucción de la parte trasera del chakra del entrecejo.
  • ;">Las personas que escuchan cosas o manifiestan capacidades telepáticas, presentan cierto nivel previo de apertura del chakra de la garganta.
  • ;">Las personas que experimentan "la energía del amor" presentan cierto nivel previo de apertura del chakra cardiaco.
  • ;">Las personas que presentan un cierto grado previo de apertura equilibrada en todos sus chakras experimentan una fuerte sensación de ascenso y/o descenso de energía a lo largo de la columna vertebral.

A partir de la visión aural interna y de los conocimientos respecto al funcionamiento de los chakras:

  • ;">Se pude diagnosticar si una persona corre peligro al utilizar psicoactivos mediante la observación del estado que presentan sus cuerpos sutiles. Por ejemplo:
    • ;">al presentar una obstrucción de la parte posterior del chakra del entrecejo, es posible que la persona que utilice un psicoactivos de tipo visionarios crea poder hacer cosas que no son factibles dentro del espacio físico;
    • ;">al presentar un nivel previo de obstrucción del chakra raíz y de apertura de los chakras superiores, la persona es propensa a desarrollar adicción hacia los psicoactivos visionarios debido a su predisposición a intentar "escapar del plano material" y a su incapacidad de trasladar a su vida cotidiana el sentido de las experiencias místicas que su configuración aural le predispone a tener.
  • ;">Se puede orientar a otra persona respecto al tipo de psicoactivo que le conviene emplear y respecto a las modalidades y la frecuencia de uso requerida. Por ejemplo:
    • ;">se puede emplear MDMA bajo determinadas circunstancias para liberar la obstrucción de la parte frontal del chakra del entrecejo y abandonar su empleo cuando el éxito conseguido sea tal que una nueva aplicación pueda resultar contraproducente en lugar de ser benéfica;
    • ;">se puede emplear ayahuasca para ayudar a desbloquear el chakra cardiaco determinando la frecuencia de uso y el abandono del mismo una vez que el objetivo haya sido satisfactoriamente conseguido.

Además de haberme planteado las hipótesis anteriores, también he aceptado la estafeta de Huston Smith y he contestado afirmativamente a las tres preguntas que en alguno de sus brillantes ensayos deja abiertas a las nuevas generaciones:

1) "¿Han conspirado el secularismo, el cientificismo, el materialismo y el consumismo moderno para formar un caparazón que la Trascendencia tiene ahora dificultades de atravesar?" Y si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, 
2) "¿Existe la necesidad, quizás una necesidad urgente, de diseñar algo parecido a los 
misterios eleusinos para salir de la caverna de Platón y ver la luz del día?" Y por último: 
3) "¿Se puede hallar un modo de legitimar, como hicieron los griegos, el uso constructivo, otorgador de vida de las drogas 
enteógenas celestiales e infernales sin agravar nuestro grave problema de la drogadicción?

Desde mi perspectiva considero que las tres preguntas han de ser contestadas con un rotundo sí.

Confío en que mediante la información veraz e imparcial respecto a los psicoactivos, eventualmente será posible transformar la opinión pública y volver a legitimar el uso constructivo de los visionarios. E incluso pienso que es posible utilizarlos como herramientas para prevenir y abandonar las adicciones.

También creo que existe la necesidad de diseñar algo parecido a los Misterios de Eleusis y de hecho me encantaría colaborar en tal diseño. Considero que, al igual que antaño, esta empresa tendría que ser un trabajo de equipo entre profesionales de distintos campos, así es que aprovecho este espacio para manifestar mi deseo de formar parte de un grupo multidisciplinario interesado en perseguir este objetivo.

Bueno, pues estas son las hipótesis y las reflexiones principales que por ahora ocupan mi tiempo y constituyen el material de mi próximo CD-libro. Ahora sólo me resta acudir de nuevo al Dr. Smith para cerrar este recuento final con otro de sus conclusivos pases de estafeta precedido por un souvenir visual de Ámsterdam:

"Yo fui sumamente afortunado de tener algunas experiencias enteogénicas cuando las substancias no sólo eran legales, sino respetables y simplemente me parece justo que como yo valoro esas experiencias inmensamente, debo hacer todo lo que pueda para permitir que una nueva generación también pueda tener tales experiencias sin la amenaza de ir a la cárcel." 
Huston Smith: 
entrevista para la revista Saloon